Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La visita de Trump a China

La relación sigue siendo una mezcla de interdependencia y rivalidad, por hoy guardaron la compostura

René Sánchez Juárez

Politólogo y Maestro en Ciencias Políticas. Académico de la BUAP. Sindicalista y dirigente FROC-Puebla. CONLABOR. Ex Diputado Local y Federal

Domingo, Mayo 17, 2026

En su segundo mandato, Donald Trump regresó a China en mayo de 2026, casi nueve años después de su primera visita como presidente. Esta cumbre con Xi Jinping se produjo en un contexto marcado por la dura guerra comercial que ambos países protagonizaron. Durante su administración, Trump impuso aranceles elevados a productos chinos, alcanzando hasta el 145% en algunos casos, como respuesta a lo que consideró prácticas comerciales desleales, robo de propiedad intelectual y desequilibrios en la balanza comercial.

China respondió con medidas recíprocas, incluyendo restricciones a exportaciones de tierras raras, afectando cadenas de suministro globales. Una tregua temporal acordada en octubre de 2025 había congelado temporalmente la escalada, pero la tensión persistía. 

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Durante dos días de reuniones en Beijing, los líderes proyectaron cordialidad y respeto mutuo. Trump, acompañado por empresarios como Elon Musk y Jensen Huang, recorrió junto a Xi el jardín Zhongnanhai y el Templo del Cielo. Ambos compartieron un banquete de Estado y un almuerzo de trabajo.

Trump describió a Xi como “un amigo” y aseguró que habían alcanzado “acuerdos comerciales fantásticos”. Xi, por su parte, vinculó el lema “Make America Great Again” con la “gran revitalización de la nación china” y destacó el logro de un “consenso importante” para estabilizar las relaciones económicas y ampliar la cooperación pragmática. 

Entre los avances anunciados destacan la creación de un “consejo de comercio” y un “consejo de inversión” para abordar preocupaciones mutuas, facilitar acceso a productos agrícolas estadounidenses y promover reducciones arancelarias recíprocas en bienes menos sensibles. Trump mencionó compras chinas de alrededor de 200 aviones Boeing y más de 10.000 millones de dólares en productos agrícolas y carne de res.

También hablaron de cooperación en IA, con protocolos para evitar que actores no estatales dominen los modelos más potentes. En temas geopolíticos, Trump afirmó que Xi se comprometió a no suministrar armas a Irán y a apoyar la reapertura del estrecho de Ormuz, aunque China enfatizó llamados al diálogo y la paz.

Sobre Taiwán, Xi advirtió de riesgos de conflicto, mientras Trump mantuvo ambigüedad estratégica y usó el tema como su “as bajo la manga”. A pesar de la pompa y las declaraciones optimistas, los avances concretos fueron limitados.

Aunque la visita proyectó estabilidad, Trump parece necesitar más a China que viceversa. Estados Unidos busca mercados para sus agricultores, aviación y tecnología en medio de presiones internas y electorales, mientras China, con una economía en crecimiento, puede permitirse negociar desde la fortaleza, priorizando sus intereses en Taiwán y el orden global. La relación sigue siendo una mezcla de interdependencia y rivalidad, por hoy guardaron la compostura, a ninguno le conviene desatar una guerra comercial. 

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