Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Deportarlos o dejarlos en México

Los migrantes se han convertido en los nuevos marginados en México, rechazados por ser pobres

Norma Angélica Cuéllar

Investigadora y periodista mexicana. Actualmente realiza una estancia de investigación posdoctoral en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. Tiene publicaciones sobre migración y política en revistas especializadas y en diarios nacionales. Sus temas de investigación son migración, religión y política nacional.

 
 

.

Viernes, Octubre 8, 2021

En medio de la crisis humanitaria que México enfrenta por la alta concentración de extranjeros de origen centroamericano y haitiano en sus fronteras, el 87.6 por ciento de los mexicanos manifestó en una encuesta su deseo de que el Gobierno Federal no los deje quedarse en el territorio nacional.

La empresa Tresearch elaboró un interesante sondeo donde sólo el 8.9 por ciento de los encuestados manifestó su deseo de apoyarlos para quedarse en México, mientras que un 3.6 por ciento expresó que no deseaba contestar a la pregunta: ¿Cuál cree usted que deba ser la postura del Gobierno de México, ayudarlos a que regresen a sus países o apoyarlos a que se queden en México?

Más artículos del autor

En la muestra levanta entre mil connacionales durante el mes de septiembre, se detectó que el 51.2 por ciento de los encuestados piensan que nuestro gobierno tiene que detener también las caravanas de migrantes que en plena pandemia por Covid-19, intentaron dejar el estado de Chiapas para cruzar con destino a Estados Unidos, en tanto que 33.6 por ciento que está por ayudarlos (para que se vayan) y un 15.2 por ciento de la población dijo no saber.

El escenario del rechazo a los extranjeros que a toda costa buscan un lugar donde hacer la vida, no es exclusivo de México. La crisis económica provocada por la pandemia por Covid-19 que azotó al mundo desde marzo de 2020, y los daños ocasionados por huracanes y el evidente cambio climático ha obligado a cientos de miles de personas a dejar sus tierras para buscar futuro en otros sitios, lo que está generando escenas de rechazo y tensión con las poblaciones locales.

Hace unos días leí una entrevista con el jesuita chileno Felipe Berrío, a raíz de la realización de una marcha de chilenos contra migrantes, cuyo resultado fue quema de colchones y juguetes de migrantes venezolanos, en lo que calificó como actos de extrema inhumanidad. Para el sacerdote activista “la inmigración no va a parar. Porque Chile, por mucho que lo critiquemos, es el país más rico y con mejores perspectivas de la región”.

México no es un país rico, pero estamos al lado de la mayor potencia del mundo y ahora tenemos la misión de detenerlos, deportarlos o quedarnos con ellos a través de figuras como el refugio o asilo. Nada más hay que echar un ojo a las cifras oficiales estadounidenses. Durante toda la gestión del presidente Barack Obama, la Patrulla Fronteriza detuvo a 2 158 181 migrantes; con Donald Trump detuvo a 2 401 449 extranjeros y Joe Biden, a pesar de su discurso más humanitario, lleva 1 322 657 detenidos.

En detenciones por mes, los aseguramientos de personas se ven más dramáticos. Entre enero y agosto de su primer año de gobierno, Obama detuvo a 354 252 migrantes; Trump, 195 555 y Biden en el mismo lapso, de enero a agosto retuvo a 1 322 657; lo que significa un incremento de 576 por ciento. Sólo en agosto, Biden no dejó pasar a 208 887 migrantes.

Estamos ante la aplicación de una política estadounidense de securitización férrea donde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no tiene más opción que mantener la vigilancia con la Guardia Nacional y el Instituto Nacional de Migración. La misión es detener a esa ola humana para deportarlos o bien, ofrecerles sumarse a los procesos de asilo y refugio en México, donde, hay que decirlo, los migrantes entran en un limbo de meses y hasta años sin solución a sus demandas.

El panorama no es sencillo y la xenofobia se ha hecho presente ya, con demandas de empresarios, autoridades municipales y hasta de la propia población local que piden el retiro de los extranjeros de sus municipios.

Los migrantes se están convirtiendo en los nuevos marginados en México. La población los rechaza no por ser extranjeros, sino porque son pobres, sin capacidad de inserción económica o profesional. Los extranjeros rubios, con títulos académicos no reciben esas muestras de rechazo. Estamos en una era de la humanidad – de la globalización- donde el dinero puede circular, las personas ricas pueden circular, pero donde los pobres de rasgos indígenas no pueden moverse.

No sé por qué no se ve la riqueza que puede traer la migración. Yo conozco a esos migrantes, he hablado con ellos, me han contado sus historias. Créame son personas que sólo desean un lugar dónde hacer la vida, donde puedan darle un futuro a sus hijos. Esto es un llamado urgente a la tolerancia.   

Si tiene algo qué contarme, póngase en contacto conmigo. norcudi@gmail.com

Vistas: 473
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs