¿Por qué vienen tantos haitianos?

Viernes, Septiembre 24, 2021 - 13:24

Se debe reflexionar sobre qué destino podemos ofrecer a las familias para vivir con dignidad

Periodista egresada de la UNAM, especializada en política, derechos humanos, religión y migración, con artículos publicados en revistas y diversos medios nacionales. Doctora en Sociología por el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP.     .

Las imágenes televisivas y de redes sociales sobre el rápido surgimiento de un campamento de haitianos entre la frontera de México y Estados Unidos son realmente perturbadoras. Hacinados a la orilla del río y debajo de un puente de Texas, sin comida, sin agua, sin servicios, a la intemperie, sin mascarillas y expuestos en medio de la emergencia sanitaria por Covid-19, generan todo tipo de cuestionamientos.

¿Por qué llegó esa gran ola humana? ¿Qué los motiva a arriesgar la vida en medio de una gran pandemia? ¿Ni los golpes de la Patrulla Fronteriza los hace desistir de su intento por acogerse al asilo en Estados Unidos? Y sobre todo: ¿Qué destino tendrán? ¿Cuántos se quedarán en México?

Las respuestas no son sencillas. Y lo peor, es que de los cerca de 15 mil migrantes aglutinados entre Ciudad Acuña y Texas, EU sólo dará asilo a unas 500 personas, la mayoría niños y mujeres embarazadas.

Si bien, hay migrantes centroamericanos y de otras nacionalidades, los más numerosos son los haitianos, quienes literalmente se han visto obligados a huir de un país azotado por desastres naturales, pero también con débiles cadenas productivas, desempleo y gobiernos autoritarios incapaces de responder a las necesidades de su población.

Haití es hoy en día el país más pobre de la región. Hay que recordar que el país vivió un gran terremoto que destruyó gran parte de la infraestructura y dejó una inimaginable cifra de 100 mil muertos.

Tras la emergencia, Brasil concedió miles de visas humanitarias a haitianos para que trabajaran en la construcción de los estadios para la Copa Mundial y Juego Olímpicos, pero una vez concluidas, una gran cantidad de ellos se quedaron sin empleo y comenzaron a emigrar a otras naciones, incluyendo México. Desde 2016, unos seis mil llegaron y se instalaron en la frontera de Tijuana, donde la población se acostumbró ya a ellos. Llegaron con la idea de pedir asilo en EU, pero al ver que no la podrían obtener, decidieron quedarse en ese sitio.

Pero volvamos al tema. El fenómeno del ingreso de centenares de haitianos a México, por la frontera sur, comenzó por ahí del mes de junio y julio, como resultado de un efecto llamada provocado por noticias boca a boca acerca de que el gobierno de Estados Unidos estaba dando asilo a familias, con niños pequeños, que llegaran a su frontera. Esto, tras la llegada del presidente demócrata, Joe Biden al poder estadounidense.

Sin embargo, la situación se escapó de control. En estos momentos, el gobierno de Estados Unidos mantiene la aplicación -iniciada por el presidente Donald Trump-, en el contexto de la pandemia, de la orden conocida como Título 42, que permite la devolución de miles de migrantes de manera exprés a terceros países para evitar la propagación del virus, negando todo derecho a protección internacional consagrada en instrumentos internacionales.

Ahora bien, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador trató de contener a los migrantes en Tapachula, Chiapas, donde muchos esperaban inútilmente sus procesos de asilo en México. Pero de pronto en las últimas semanas, de 10 mil a 15 mil haitianos se movieron por su cuenta de Chiapas a Coahuila con la historia que ya hemos relatado.

Estos últimos días, el gobierno estadounidense comenzó a devolver a los haitianos a su país, a ritmo de tres vuelos diarios. Ello ha motivado a muchos haitianos vuelvan la mirada hacia México.

Ayer veía en los noticieros nocturnos, que autoridades municipales de ciudades ubicadas en las rutas migratorias sur-norte han comenzado a alertar sobre la presencia de haitianos en sus comunidades, lo que supone retos de diversa índole.

Habría que reflexionar sobre nuestra capacidad para acogerlos e integrarlos a nuestra cotidianidad, en un contexto de emergencia y de una real crisis humanitaria.

Por lo pronto, el comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño Yáñez, se trasladó a Coahuila para hablar con autoridades estatales y municipales, así como de la Border Patrol para atender la emergencia. En una palabra, tomar acciones para sacar a los haitianos de esa zona, ya sea a través de la repatriación o del procesamiento de solicitudes de refugio, cuyos solicitantes deberán continuar sus trámites desde Chiapas o Tabasco.

Habrá que ver si de verdad, nuestro débil sistema de asilo podrá resolver la situación en breve lapso. Y nos queda reflexionar qué destino podemos ofrecer a todas esas familias, cuyos integrantes sólo están buscando la oportunidad de tener una vida mejor fuera de un país donde ya no hay los medios para seguir viviendo con un mínimo de dignidad.

Así las cosas en el país.

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