Síntoma

Martes, Julio 27, 2021 - 18:38

Para algunos, la consulta popular es una farsa y para otros pone en juego el futuro de la nación

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

La consulta del próximo domingo 1 de agosto ha dividido al país. Para algunos es una farsa sin ningún sentido. Para otros pone en juego el futuro de la nación, pues de ella depende si se juzga o no a los expresidentes.

El solo dato de la división ya es importante. ¿Es posible que el desacuerdo sea tan grande en algo tan simple?, ¿De qué es síntoma esta polarización?, ¿Qué expresa?, ¿Qué consecuencias puede tener?

Desde mi perspectiva veo las cosas claras: esa consulta no tiene razón de ser. No el que le atribuyen sus promotores. Puede servir para distraer de los problemas vigentes. Puede servir para enfocar la molestia social en actores del pasado, y desviarla de los del presente.

Si lo que se quiere, como dicen los defensores de la consulta, es juzgar a los expresidentes, ¿es necesario un plebiscito?, ¿En función de qué ley?

Dos cercanísimos colaboradores del expresidente Peña Nieto están detenidos por la justicia mexicana, Rosario Robles y Emilio Lozoya. Si las irregularidades de las que se les acusa son ciertas, lo más probable es que su exjefe, Peña Nieto esté involucrado. ¿Por qué no se ha procedido contra él?, ¿Es el plebiscito un requisito jurídico para hacerlo? Obviamente no.

No voy a transcribir la famosa pregunta de la consulta. Tiene ya un lugar en la historia de la redacción en México. Su estilo puede considerarse barroco tropical o surrealismo bananero.

El origen de esa original redacción es claro: el presidente de la República le envió una papa caliente a la Suprema Corte de Justicia, y la Suprema enfrió la papa, con argucias del lenguaje.

Lo que se entiende, pero desanima. La corrupción de muchas cosas, en la vida pública y en la privada, empieza con la corrupción del lenguaje.

Y se comprueba lo de siempre: los seres humanos podemos creer casi en cualquier cosa. Quien lee esa pregunta y concluye que de ella depende el juicio a los expresidentes, tiene una creencia extraña. También quien infiere, como ha sido el caso, que lo que se está pidiendo es la formación de una comisión de la verdad.

Leen lo que quieren leer.

Las consultas populares pueden ser muy importantes solo en ciertos asuntos. Lamento que con esta experiencia se les esté trivializando, degradando.