Para este 6 de abril se anunció un bloqueo de carreteras por parte de asociaciones de transportistas. Reclaman la inseguridad que enfrentan en diversas carreteras nacionales. Lo que ha ocasionado robos y homicidios.
Un bloqueo de cualquier vía de comunicación es una medida extrema. Afecta el derecho de libre tránsito, con consecuencias que pueden ser muy graves.
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En nuestro país, en algunas ciudades, se ha vuelto rutina. Se ha trivializado. Pero no parece ser el caso de los transportistas, que han planteado un paro que amenaza con paralizar varias regiones del país este lunes.
Los problemas que enfrentan quienes transportan mercancías por las carreteras del país son graves y han sido denunciados desde hace meses, años. No se han resuelto. Su consecuencia más dramática es el asesinato de conductores.
“Quítenles el carro, pero no los maten”, expresó uno de sus líderes en entrevista reciente, al dirigirse a los delincuentes. “Saca a mi papá de ahí”, decían a su madre unos niños, hijos de un chofer asesinado, refiriéndose al féretro de su padre en el velorio, según comentó el mismo líder.
Es también un problema de capital social y económico. Lo segundo es lo más obvio: el robo y la extorsión en carreteras dañan la economía formal y favorecen la economía parasitaria, la que se basa en el delito. Un parásito, un conjunto de parásitos más bien, que ha crecido excesivamente en México y al dañar la economía impide que avancemos en la solución de nuestros problemas de pobreza y desigualdad.
Pero también deteriora el capital social, la confianza. Muchos no nos sentimos seguros al circular en ciertas carretas, o en todas, a ciertas horas. La desconfianza, el miedo, es un virus que destruye ese capital, esencial para el progreso integral de las sociedades.
Esperemos que el diálogo evite el paro anunciado. Que las autoridades escuchen a quienes están enfrentando esos problemas y propongan soluciones viables, Y que esas soluciones se implementen y den los resultados esperados, en los plazos y términos esperados.
Un bloqueo, más uno de las dimensiones anunciadas, es una medida extrema. Ante problemas extremos, como los denunciados.