¿Qué hacemos con los plurinominales?

Miércoles, Junio 23, 2021 - 08:27

Democratizar los procesos de selección de candidatos que representen causas y agendas sociales

Politóloga, Maestra en Gobierno y Administración Pública, Secretaria de la Comisión Nacional de Redes Sociales de Movimiento Ciudadano. Ex candidata a Diputada Local

La propuesta de reforma político-electoral impulsada por el presidente López Obrador ha puesto los nervios de punta de la clase política, de académicos, intelectuales y en general de la opinión pública. La reforma contiene diversas propuestas, entre las que destaca la eliminación de diputados y senadores de representación proporcional más conocidos como plurinominales.

Por supuesto que es una propuesta polémica, que incluso es vista con simpatía por un amplio sector de la población, básicamente porque las y los diputados plurinominales tienen una mala fama: de desconexión con el territorio, de llegar sin el respaldo y la legitimidad del voto ciudadano y la peor de todas, que desde mi punto de vista, más que mala fama en la mayoría de los casos, es una lamentable realidad: que las y los plurinominales no representan a ningún sector de la población, no representan una agenda ni una causa, se representan a ellos mismos y solo responden a intereses de grupo y/o de partido.

Con estas referencias, ¿Quién querría seguir pagando impuestos para mantener a 200 diputados y 32 senadores plurinominales? Evidentemente nadie. Por eso el discurso de austeridad del presidente con el que se intenta justificar esta propuesta, hace sentido e incluso tiene eco.

Sin embargo, las cosas no son así de simples. La construcción de contrapesos y equilibrios entre poderes requiere forzosamente de la representación de minorías. Fortalecer la representación plural del pueblo, requiere de la existencia de espacios de representación proporcional.

¿Se imaginan regresar al México del régimen autoritario priista sin contrapesos? Los espacios de representación proporcional son una conquista de los grupos minoritarios no representados. La misma izquierda creció gracias a esos espacios ganados.

Por eso simplificar una decisión que tiene de fondo la construcción de equilibrios legislativos y de poderes, no puede ser tomada tan a la ligera. No es tan fácil como decir ¡que les corten la cabeza!

Hoy lo propone AMLO, y en 2014 la propuso el PRI vía una consulta popular, pero me parece que ya que tenemos el tema a discusión sobre la mesa, debemos ir más allá de la propuesta marketera que busca ganar simpatías con un doble discurso, y centrar la deliberación en lo que verdaderamente podría significar un cambio en estas figuras de representación, y me refiero a cuestionar los procesos internos de selección de candidatos plurinominales en el seno de cada partido.

Cuando digo que se trata de un doble discurso, me refiero a que por un lado nos dicen que quieren desaparecer esos espacios, pero por el otro, los llenan con cuates, familiares, socios, compromisos personales, favoritos, incondicionales e impresentables. Aquéllos que irían a la boleta ni soñando ganarían, pero garantizan votos seguros, lealtad y abyección a la cúpula partidista en turno.

¿Esos diputados y senadores nos sirven? Es evidente que no, no nos sirven a las y los ciudadanos, tampoco le sirven a la democracia, pero esa es justamente el área de oportunidad para emprender luchas al interior de los partidos para democratizar los procesos de selección de candidatos que integran la lista, que no sean diputados o senadores de partido, sino de causas, de agendas, de representación popular.

¿Por qué no abrirnos a elecciones primarias?, ¿Por qué no cuestionar la conformación de esas listas?, ¿Por qué no emprender reformas estatutarias al interior de los partidos para que dejen de ser espacios de hijas, hijos, esposos, esposas, socios, compadres y cuates, para ser espacios ganados por sociedad civil, o nuevas representaciones?

Creo que lo que hay que eliminar son esas viejas y viciadas prácticas antidemocráticas para lograr abrir los espacios, claro que para partidos del pasado suena impensable, ¿por qué arriesgarían los espacios que son salvavidas para las cúpulas y sus favoritos? Sin embargo a medida que su voto duro se diluye, disminuyen sus espacios de representación proporcional, o entienden el mensaje ciudadano, o se reducen y extinguen.

Me parece que no todo es malo. Hay casos de diputados y senadores plurinominales que abonan a la discusión pública, que abanderan agendas de derechos humanos, incluyentes, feministas y que ponen en el centro de la discusión, lo ignorado u olvidado por las agendas políticas de partido. Como Patricia Mercado, Dante Delgado, Martha Tagle, entre algunos otrxs que son necesarios y de gran valor como legisladoras y legisladores.

Seamos ciudadanos más politizados, demandemos más, exijamos más, involucrémonos más y para quienes han decidido hacer de la vía partidista su espacio de incidencia, luchemos por la democratización de procesos internos donde las agendas, las causas y no las cúpulas, definan los espacios de los y las plurinominales para que realmente sean espacios de representación popular.

@Marisol_Calva