Después de las elecciones del 6 de junio donde se definieron más de 3,500 cargos de elección popular, el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que enviaría una propuesta de reforma electoral, donde lo más trascendente sería la eliminación de las 200 diputaciones de representación proporcional.
Estos espacios se generaron después de las elecciones de 1976, cuando el PRI como partido hegemónico ganó la presidencia con José López Portillo quien fue candidato único; uno de los episodios más oscuros de nuestra democracia. La reforma de 1977 aprueba la Ley General de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales y se crean 100 diputaciones de representación proporcional (RP) y 300 de mayoría relativa. Fue hasta 1982 cuando aumentaron a 200 de Representación Proporcional.
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La esencia de las diputaciones de representación proporcional es otorgar voz y voto a las minorías opositoras en el poder legislativo y que participen en la toma de decisiones del país.
Durante años ha estado en el debate público la disminución del número de diputados, por el costo tan elevado que representan al erario; su poca legitimidad, ya que su cargo depende más de la decisión de un partido que de los ciudadanos; así como la mínima confianza que generan entre la ciudadanía.
Como toda reforma electoral se da después de una elección polémica, por ejemplo, después de las elecciones del 88 en 1990 se crea al IFE, como un instituto autónomo. Este año AMLO propone una nueva reforma donde establece “democratizar” los comicios, eliminar los plurinominales, reducir costos y renovar a los actuales consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE).
Pero, ¿qué pasaría si no existieran los plurinominales con unos resultados como los del pasado 6 de junio? Morena hubiera obtenido 123 escaños; PAN 70; PRI 30; PRD 7; PVEM 31; PT 32 y MC 7; mientras que con los diputados de RP Morena obtuvo 199; PAN 111; PRI 70; PRD 15; PVEM 43; PT 39 y MC 23.
Si se eliminaran las 200 diputaciones Morena y aliados tendrían una mayoría del 62% y ahora tendrán el 56%, la oposición sólo tendría el 38% mientras que ahora tiene el 44%, por lo que sólo necesitaría unos cuantos votos más para obtener la mayoría calificada.
Todo indica que una posible reducción de diputaciones plurinominales beneficiaría al presidente y a su proyecto político, si es que se mantiene en las preferencias.