En una investigación reciente realizada con estudios de imágenes cerebrales se han podido determinar las respuestas medidas con resonancia magnética funcional cuando se muestran fotografías de animales, personas y paisajes para valorar qué áreas cerebrales se activan. Como se esperaba, la mayor activación se dio en las zonas del cerebro asociadas al procesamiento visual, esto es en la corteza occipital que corresponde a la parte posterior de la cabeza.
A los mismos sujetos después se les pidió cerraran los ojos y se imaginaran los objetos que correspondían a las fotografías que se les mostraron. De manera sorprendente se activaron no solo las zonas visuales, sino que también las zonas que corresponden a otras partes sensoriales como es la zona parietal, que corresponde a la parte media de la cabeza, y sobre todo en las regiones frontales que se encuentran en la zona de la frente. Esta última denominada corteza frontal y prefrontal, son zonas del cerebro que se encargan de actividades cognitivas superiores como son el libre albedrío, la toma de decisiones o la emisión de juicios. Estos resultados muestran que cuando imaginamos se activan muchas zonas de la corteza que permiten hacer lógico, fluido y coherente lo que imaginamos.
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De hecho, ya se había probado antes que cuando tenemos ensoñaciones durante el sueño profundo también se activan amplias zonas de las cortezas cerebrales. Cabe la pena destacar que cuando tenemos ensoñaciones frecuentemente, no tienen secuencias lógicas y coherentes. Esto requiere de investigaciones adicionales con los equipos más potentes que permitan evaluar con mejor detalle cómo opera nuestro cerebro. Ahora es claro que la actividad coordinada de distintas zonas del cerebro es la base de las actividades mentales como son las ensoñaciones o la imaginación, que además provocan reacciones emocionales. No hay duda que existe una unidad cerebro-mente, y lo que somos y sentimos.