Tristemente, México se encuentra entre los países latinoamericanos con menor participación en elecciones. La mayor participación del electorado se da en comicios presidenciales, pero las elecciones intermedias tradicionalmente tienen menos del 40 por ciento votantes en las urnas.
Aunque las autoridades del Instituto Nacional Electoral se refieren a esta elección del 6 de junio como la más grande de la historia, las cifras más optimistas calculan que sufragará la mitad de los 93.4 millones de los ciudadanos que tienen credencia para votar.
Más artículos del autor
Revisemos las cifras. En el 2018, el abstencionismo fue de 36.5%, mientras que para 2019, en los estados donde hubo elecciones, el abstencionismo alcanzó el 67 por ciento.
Este año se renovarán el 75 por ciento de las presidencias municipales de todo el país, incluyendo las 217 de Puebla, 15 gubernaturas, 1,063 diputaciones de 30 Congresos locales. Se disputarán casi 20 mil 500 cargos a lo largo y ancho del país, lo cual debiera convocarnos como nunca a dar contundente voto a nuestros gobernantes.
Pero también ocurre que la pandemia por Covid 19 no se ha terminado. Si bien ya estamos vacunados, al menos con una dosis, los mayores de 40, los mexicanos siempre buscamos pretextos para no cumplir con nuestras obligaciones.
Sin duda, el gran reto para los mexicanos, de cara al magno proceso electoral que habremos de vivir este fin de semana, será vencer nuestro tradicional abstencionismo y lograr participación de más de 70 por ciento del padrón, para así anular cualquier posibilidad de fraudes, acarreos, mapacherías o conflictos poselectorales.
En este momento, nuestro país ocupa uno de los últimos lugares de participación de electores en las urnas entre las naciones latinoamericanas, por debajo de Brasil, Ecuador, Uruguay y Bolivia, donde el voto es obligatorio con sanción; y de Costa Rica, Paraguay y Guatemala, donde es voluntario.
No es muy difícil imaginar cuáles son los países con mayor participación electoral en el mundo. Australia tiene 95 por ciento de participación de electores, es decir que sólo el 5 por ciento no acude a las urnas el día de los comicios. Y claro, ahí el voto es obligatorio con sanción, pero qué me dicen de Malta donde no es obligatorio y vota el 94 por ciento de las personas empadronadas.
Pero ustedes se preguntarán: ¿por qué vota tan poca gente en México, si el voto es tan caro? Nada menos este año costará $431 pesos cada voto si todos los electores nos presentáramos en las urnas este domingo. Claro, no asistir eleva el precio considerablemente. La BBC hizo un estudio y encontró que México el costo del voto es de $25 dólares, es decir, $431.57 pesos, más del doble que en Estados Unidos, donde fue de $11.67 dólares, $Brasil 12.73, en Francia $1.88 y Rusia $0.44.
Ser ciudadano no sólo significa pagar impuestos, ser ciudadano implica también cuidar la democracia con información, participación y con acción. Imagine que usted checa quién es el candidato a la diputación de su distrito y junto con sus vecinos y los de las colonias aledañas van a presionarlo para que se pronuncie contra de algunas iniciativas. Pues eso hacen los ciudadanos de los países que antes mencionamos.
Los ciudadanos de estas naciones acuden a las urnas con un alto sentido del deber y luego exigen rendición de cuentas y transparencia, temas en los que los mexicanos estamos en pañales.
Para tener un buen gobierno, hay que ser buenos ciudadanos. Pero en nuestro país no votamos, no leemos un periódico ni por causalidad y no levantamos ni un papel de la calle para que se vea más bonita. No quiero decirlo así, pero nuestra omisión ha sido fiel aliada de los malos gobiernos. Si emitiéramos un contundente voto de castigo, verían como hasta los políticos más corruptos atenderían las demandas ciudadanas.
Pero en esta elección necesitamos ir más allá. Después de tanta discusión con nuestros amigos, familiares, vecinos y conocidos, tenemos que emitir un contundente y masivo voto en las urnas. Le aseguro que si logramos un 70 por ciento de participación, las cosas comenzarán a cambiar.
Desde hace semanas he visto páginas donde uno mete su sección electoral y les proporcionan información de sus candidatos. Las redes sociales están inundadas de información. Haga un esfuerzo y vote este domingo. El país de sus hijos y sus nietos lo merece.