En un estudio reciente se ha analizado el papel que tienen un grupo de infectados humanos especiales denominados super dispersores, esto es, la transmisión del coronavirus al compartir espacios cerrados con un infectado por el SARS-CoV-2 con o sin síntomas, el cual es capaz de infectar a muchas personas.
La pregunta que surge entonces es: ¿qué hace a un humano que sea capaz de infectar a más de uno? En condiciones normales, una persona infectada con el SARS-CoV-2 es capaz de infectar a otro humano, pero en el caso de los super dispersores pueden infectar hasta diez; de tal forma que se ha podido determinar que muchos de los brotes que se han dado en hospitales, hoteles, iglesias y en aviones se deben a estos super dispersores.
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Pero, ¿qué otros factores convierten a una persona en super dispersor? En primer lugar, el contacto cercano en lugares cerrados con poca ventilación y también en condiciones de humedad relativa mediana, esto es alrededor de un 65%. Estos factores medio ambientales favorecen la transmisión del coronavirus.
El estudio muestra además que los tipos sanguíneos -no O- como son los A o los B, en particular el tipo A+ incrementa el riesgo de ser infectado y por tanto de enfermar de COVID-19. Debo aclarar que los tipos sanguíneos son marcadores de la membrana de los glóbulos rojos que corresponden a proteínas con diferentes moléculas de azúcares. Lo importante aquí es que la entrada del coronavirus SARS-CoV-2 a las células respiratorias es dependiente de dichos azúcares, ya que estos facilitan que los coronavirus se peguen e infecten a las células desde la nariz hasta los alvéolos, los sacos pulmonares donde se intercambian los gases de la respiración.
Estos hallazgos muestran que debemos de seguir manteniendo la sana distancia, usando el cubrebocas cuando estemos en espacios cerrados, con conglomeraciones y poca ventilación, ya que no sabemos si estamos cerca de un super dispersor y por ende en riesgo.