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OPINIÓN

La Puebla del terror

Katherine Mott Johnson relata: el gobierno de Puebla creó el sentimiento anti-americano

Alfonso Gómez Rossi

Licenciado en Historia por la Universidad de Arizona, Doctor en Creación y Teorías de la Cultura en la UDLAP. Subdirector del Instituto Universitario Boulanger.

Jueves, Abril 22, 2021

“Los estadounidenses tienen razón de tener miedo… miedo de ser masacrados en la crisis presente” (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 6). Así se expresaba la misionera metodista Katherine Mott Johnson en Washington D.C. ante el reportero que la entrevistaba. 

Las demostraciones anti-estadounidenses incitadas por el gobierno están surtiendo efecto con las clases bajas de los mexicanos. Fue el gobierno de Puebla el que creó el sentimiento anti-americano al arrastrar la bandera de los Estados Unidos por las calles de Puebla y colocar pancartas en lugares públicos denunciando a los ‘Yanquis’ y a ‘Los perros americanos’ (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914).

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Hoy querido Lector, le propongo que veamos la historia desde otra óptica y analicemos la vida de una americana que vino a nuestra ciudad, hace más de cien años para impartir clases como maestra y, a la que le tocó vivir una parte de la Revolución Mexicana en 1914.

Su visión es interesante como mujer, como cristiana de origen Protestante, como misionera metodista y como estadounidense. Esas particularidades la convertían en una completa forastera en nuestra sociedad. 

Fueron pocas las mujeres que dejaron crónicas de su experiencia durante la revolución en Puebla, así que eso hace que su aportación sea aún más curiosa. 

Katherine Mott Johnson nació un 30 de septiembre, pero de 1880, en la ciudad de Lewisburg, en Pensilvania. 

Sus padres fueron Boyd R. Johnson y Anna Belle Mott. Sus dos abuelos lucharon en la guerra de Secesión de Estados Unidos a favor de la Unión (1860-1865), y el abuelo materno, Daniel Mott, obtuvo el rango militar de Privado de Infantería en las fuerzas de la Unión (Daniel Mott, 2015). 

Katherine provenía de una familia de clase media alta, lo que le permitió en 1899 inscribirse en la Universidad de Bucknell, donde estudió Literatura y de donde se graduó con una licenciatura en 1905. Durante los años de estudiante trabajó como editora asociada en el departamento de literatura de la misma universidad. 

En una época en la que el destino de las mujeres estadounidenses estaba limitado a casarse,  ser maestra,  ser enfermera o  bibliotecaria, Katherine tomó la decisión de convertirse en misionera trabajando con “La Asociación Metodista Episcopal de Mujeres Misioneras en el Extranjero” ((NARA), 1918).

La religión metodista era importante para ella y su familia, como lo demuestra su participación en los archivos de las Iglesias y ciudades de Pensilvania y Nueva Jersey, en los que encontramos a la familia registrada (Pennsylvania and New Jersey, U.S., Church and Town Records, 2011).  

En su aplicación de pasaporte, Katherine explicó que residió en la ciudad de Puebla de diciembre de 1912 a mayo de 1914; posteriormente de junio de 1915 a Julio de 1916 y finalmente en septiembre de 1916 ((NARA), 1918).

Regresemos ahora a las primeras líneas de esta columna, ya que sin duda, el lector se preguntará ¿por qué los poblanos estaban tan indignados contra los Estados Unidos? 

El gobierno del Presidente Woodrow Wilson había tomado la decisión de invadir México a través del puerto de Veracruz. 

La incursión tenía dos razones: por un lado, el gobierno mexicano había arrestado a nueve soldados estadounidenses en Tampico, y, al liberarlos, no se había disculpado ni le había rendido honores a la bandera estadounidense, como había solicitado el gobierno norteamericano. En segundo lugar la inteligencia estadounidense detectó que llegaría un cargamento de armas para Victoriano Huerta, cosa que el gobierno del país vecino quería imposibilitar, pues apoyaba la causa de Venustiano Carranza.

El 21 de abril de 1914, las tropas norteamericanas descendieron sobre el puerto ocupándolo durante los próximos meses, y fue esto lo que provocó el odio anti-yanqui. 

La invasión no sólo produjo indignación en Puebla: hubo protestas anti-estadounidenses en la Ciudad de México, y en ciudades en Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Uruguay por la toma del puerto jarocho (Small, 2009, pág. 35).

En Puebla las cosas se pusieron feas para los estadounidenses que aquí radicaban. Katherine explicó en la entrevista que las protestas contra los americanos se volvieron cotidianas: 

Un día los estudiantes del Colegio del Estado tenían demostraciones públicas y marchas denunciando a los norteamericanos. Al día siguiente los comerciantes circulaban por la calles haciendo demostraciones similares. Los periódicos sugerían que se hicieran más marchas y distintos grupos de la sociedad poblana se alternaban diariamente para participar en las protestas (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9). 

Los periódicos contribuían a la gringofobia de los poblanos con artículos incendiarios:

En un periódico con letras grandes y negras se pidió que algún patriota desollará a suficientes estadounidenses diariamente, para que sus pieles se usaran para remendar las monturas de los caballos (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9). 

El miedo se fue apoderando de instituciones de la colonia americana en nuestra ciudad, como el “Instituto Metodista,” ya que ahí trabajaban o estudiaban una mayoría de americanos o sus hijos radicados en esta ciudad:

Nuestro temor a los zapatistas palideció ante las demostraciones anti-estadounidenses que nos provocaron más terror que los seguidores de Zapata (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9). 

Las cosas fueron escalando hasta que un día hubo una demostración frente al “Instituto Metodista:” 

Un día los alumnos [del Colegio del Estado] protestaron nuestra presencia frente al Instituto. Teníamos a más de 200 niñas en la escuela. Afortunadamente era la hora de la comida y la mitad se habían ido a sus casas a comer. Los estudiantes universitarios gritaron cosas horribles contra los americanos y espantaron mucho a las alumnas. Durante los siguientes días tratamos de acallar las inquietudes de las alumnas (Tells About the Days of Puebla Terror, 1914, pág. 9).

Continuará… 

Twitter: Fofi5

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