Guerra campal dentro de Morena

Miércoles, Abril 7, 2021 - 11:17

Sus egos sobrepasan los proyectos partidarios y no hay búsqueda del bien común

Periodista egresada de la UNAM, especializada en temas relacionados con política mexicana, derechos humanos, religión y migración publicados en diversos medios nacionales. Actualmente cursa el doctorado en Sociología por la BUAP.      .

Durante una década cubrí la fuente religiosa y si algo aprendí es que mientras más disciplina y silencio con sus conflictos internos mantengan los grupos de poder, más garantía de éxito tendrán. No por nada la Iglesia católica lleva dos mil años ganando la batalla. Pero eso parece que no lo tienen presente los políticos morenistas, cuyos egos sobrepasan los proyectos partidarios y no hay búsqueda del bien común, sino ruindad y golpes bajos.

El espectáculo que los correligionarios de Morena están dando por las candidaturas está siendo de pena ajena. Si no me cree, vea los golpes de aspirantes que se quedaron con las ganas y las guerras sucias que llenan las planas de los periódicos locales.

No digo que se porten como hermanitas de la caridad, pero ¿es necesario arrojar tanta suciedad fuera de las sedes morenistas? El espectáculo que están dando sólo podría contribuir a su derrota en las urnas, durante la próxima contienda electoral.

Me voy a referir a dos casos. El de Puebla y el de San Pedro Cholula.

El primer caso es el de la candidatura de Morena por la capital poblana, que obtuvo la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, quien junto con su equipo ha sido objeto de ataques llenos de mentiras. Su contrincante, Gabriel Biestro, ha amenazado con llevar hasta sus últimas consecuencias el proceso legal para tirar la candidatura de Rivera Vivanco. Y mientras esto sucede, ella y sus colaboradoras han sufrido toda clase de golpes bajos.

A la Dra. Liza Aceves, ex secretaria de Gobierno del ayuntamiento de Puebla, la acusaron de tener negocios que no tiene, ni ella ni sus hermanos. Vaya no tiene ni hermanos. De cobrar salarios en la BUAP, donde no trabaja desde que se unió al ayuntamiento poblano. De beneficiarse de su puesto sin presentar una sola prueba. Lo que se olvida es que quien acusa debe probar. Pero es evidente que las campañas sucias se basan en aquel viejo dicho: Enloda que algo queda.

Otro caso es el de San Pedro Cholula. Tonantzin Fernández, allegada a Biestro, tampoco está conforme con la designación de Julio Lorenzini, quien va arriba en todas las encuestas y garantizaría un triunfo seguro frente a los aspirantes de otros partidos.

Lorenzini, además, ha sido objeto de una campaña sucia. Con grupos de mujeres, se le ha acusado de delitos de género que le fabricaron sus oponentes políticos. Las denunciantes no aportaron ninguna prueba, pidieron que la denuncia se archivara y hasta matizaron que mintieron por presión de su pareja.

Lo visto entre la clase política en estos tiempos no tiene nombre. Ahora les ha dado por levantar denuncias de acoso sexual, violación o maltrato contra aspirantes a puestos de elección popular como una forma de chantaje y de asestarles golpe directo a sus aspiraciones.

Entre que son peras o perones, la honra del acusado ya está dañada. Y estos pueden acudir al Ministerio Público, para poner denuncias por difamación, pero el daño ya está hecho. Porque, otra vez lo digo: enloda que algo queda.

Lorenzini demostró ya su inocencia y mantiene una denuncia por difamación. Pero en fin.

Parece que vivimos la hora de juicios sumarios de la Edad Media, cuando alguien señalaba a la bruja y sin mayor prueba, era mandada a la hoguera.

Hay que reconocer que Morena tiene estructura y presencia. No por nada ganaron las pasadas elecciones federales. Sus integrantes necesitan serenarse, pensar que sin la unidad podrían arriesgar el futuro político de su partido. Mientras siguen sus pleitos internos, PRI, PAN y PRD afilan las uñas, con monstruitos ideológicos que sabrá dios qué harán con el poder.

Señores, a veces se gana y a veces se pierde. Las luchas intestinas por las candidaturas sólo los debilitarán. Urge conciliación interna y un llamado superior al orden.


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