El lunes 8 de marzo del año en curso, El Vaticano, a través de la Congregación de la Doctrina de la Fe, antes conocida como la Inquisición, emitió una declaración en la que se afirma
No es lícito impartir una bendición sobre relaciones o parejas, incluso estables, que involucran actividad sexual fuera del matrimonio, como es el caso de las uniones entre personas del mismo sexo
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Por otra parte, se reiteró la aceptación por parte de la Iglesia a los homosexuales
[Esta decisión] no excluye las bendiciones otorgadas a personas individuales con inclinaciones homosexuales, que manifiestan la voluntad de vivir en fidelidad a los planes revelados de Dios como lo propone la enseñanza de la Iglesia.
Tendríamos que preguntarnos ¿qué fue lo que provocó esta reacción? Y otra aclaración que debemos formularnos es ¿sí el Papa no había ya aprobado las uniones homosexuales?
Empecemos por la primera cuestión: el Papa ha emitido en distintas ocasiones declaraciones que parecen apoyar a la comunidad gay, pero en otras, contradice esta postura.
Recordemos algunas de las declaraciones para entrever el apoyo o las objeciones que ha manejado:
En junio del 2013 a bordo de un avión que lo regresaba a Europa después de un viaje a Sudamérica declaró:
Que las personas de esa orientación sexual no deben ser juzgados o marginados, y abogó por su integración social. ‘Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?’ declaró el Papa.
‘El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy linda. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad.
Siguiendo tal vez esta lógica, en marzo de 2015, Francisco anunció la destitución de un sacerdote polaco después de “salir del clóset,” afirmando en el libro de entrevistas La Fuerza de la Vocación, que "en la vida consagrada y sacerdotal este tipo de inclinaciones no deben ser admitidas en órdenes religiosas y seminarios.”
En el 2018, al preguntársele cómo debían actuar los padres de familia si un hijo es homosexual, recomendó a los papás, comunicarse con sus niños e intentar comprenderlos: “En primer lugar, yo le diría que rece, que no condene, que dialogue, que comprenda, que dé un poco de espacio al hijo o a la hija. Darles espacio para que se expresen.” Después, cuando estaba explicando que los padres debían tomar en cuenta varios aspectos de la infancia, entre ellos la edad, pronunció una frase que causó polémica:
¿A qué edad se manifiesta esta inquietud del niño? Es importante. Una cosa es cuando se manifiesta desde la infancia, cuando hay muchas cosas que se pueden hacer, con la psiquiatría, o... para ver cómo son las cosas. Es otra cosa cuando se manifiesta 20 años después o algo por el estilo.
Lo que dio a entender es que la homosexualidad es vista como un trastorno mental que puede ser tratado con terapia y medicamentos, tema que ha sido desmentido por la Asociación Psiquiátrica de Estados Unidos.
En el documental Francesco, del estadounidense Eugenio Afineevsky, presentado en el festival de cine de Roma, el pontífice defiende que “Los homosexuales tienen derecho a estar en una familia. Son hijos de Dios y tienen derecho a una familia. Lo que tenemos que hacer es crear una ley de uniones civiles. Así están cubiertos legalmente. Yo apoyé eso”
Es verdad que lo favoreció, pero apoyó las uniones civiles de los homosexuales, para evitar que se le diera el nombre de matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo. A pesar de ello, las declaraciones provocaron la ira de los sectores más conservadores, entre ellos varios obispos y cardenales.
La Secretaría de Estado del Vaticano explicó que las declaraciones del papa "generaron confusión," debido a que el autor del documental resumió en una sola respuesta las diferentes réplicas dadas por Francisco en una entrevista concedida a la periodista mexicana, Valentina Alazraki, de Televisa, en 2019.
El Vaticano se sintió obligado a hacer una aclaración el 3 de noviembre del año pasado, afirmando que el pontífice "se refería a las leyes adoptadas por los Estados", cuando se refiere a las leyes civiles y "no a la doctrina de la Iglesia".
Por lo que vemos, las opiniones del pontífice son contradictorias, y su postura respecto a la homosexualidad es confusa para el lector no adentrado en las sutilezas de la doctrina católica.
Respondiendo a la segunda pregunta que planteamos, podemos afirmar, basado en lo anterior, que el Papa está de acuerdo con un reconocimiento legal de las uniones homosexuales, pero a la vez no acepta que estas sean reconocidas por la Iglesia Católica.
Hay que ser claros, las declaraciones privadas del pontífice no son dogma.
Sino respalda sus dichos con encíclicas, exhortos, o cartas apostólicas, sus declaraciones sólo son opiniones y tienen poco peso para cambiar la postura de la Iglesia, aunque si tienen cierto impacto en la vida de los individuos, que las interpretan como desean.
Es por eso por lo que otras autoridades eclesiásticas hacen declaraciones que clarifican la postura del Papa y confirman la postura de la iglesia sobre la comunidad LGBTTIQ+.
Twitter: @Fofi5