Después de un año de pandemia se tiene una imagen clara de cómo nos ha afectado en nuestro descanso la pandemia COVID-19. El Dr. Royal Philips que ha logrado realizar entrevistas a 13,000 personas en trece países diferentes reporta un hallazgo consistente, que es que un 70% de las personas que han tenido COVID-19, no han tenido una cantidad de sueño suficiente y sobre todo de una calidad deficiente, además de considerarlo no reparador. Esto es, se levantan sin energía, sin ganas para las labores diarias. Un aspecto adicional relevante es que las mujeres se quejan con mayor frecuencia que los hombres, y este impacto diferencial en el género más afectado, por lo que requieren de atención y de generar políticas de salud específicas para mitigar los efectos de la pandemia.
El estudio destaca también que la mayoría de quiénes han manifestado problemas de sueño han optado por tener consultas mediante telemedicina y de esta forma no asistir a una clínica u hospital. Esto es un aspecto relevante porque los espacios médicos generan ansiedad, y este estado mental también genera alteraciones en el sueño. Se debe destacar que un sueño adecuado de 7 a 8 horas y reparador es fundamental para tener resiliencia en los aspectos emocionales y de salud mental. Adicionalmente, muchas personas han manifestado en este año de pandemia irritabilidad, ataques de furia o enojo sin causa aparente, ansiedad e incluso depresión e ideación suicida. De tal forma que las alteraciones del sueño impactan el estado mental. Hay que tener entonces medidas que nos lleven a dormir bien como es dormirse y despertarse a una misma hora, en un cuarto adecuado sin ruido, con temperatura adecuada y con la ropa apropiada; estas medidas permiten tener la denominada higiene de sueño.
Más artículos del autor
Por último, un aspecto muy relevante es que el sueño es un factor fundamental para tener una respuesta de defensa, denominada inmune, que es esencial para confrontar al coronavirus SARS-CoV-2 y de manera importante las respuestas a las vacunas necesitan de una correcta respuesta del sistema inmune. De tal forma que dormir adecuadamente es clave para confrontar a la enfermedad.