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OPINIÓN

Por vacunas, México frenará a indocumentados

Este año, se incrementó el número de centroamericanos que cruzan por México

Norma Angélica Cuéllar

Investigadora y periodista mexicana. Actualmente realiza una estancia de investigación posdoctoral en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades de la BUAP. Tiene publicaciones sobre migración y política en revistas especializadas y en diarios nacionales. Sus temas de investigación son migración, religión y política nacional.

 
 

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Viernes, Marzo 19, 2021

Si alguien pensaba que el nuevo presidente de EU, Joe Biden, abriría la frontera sur de los Estados Unidos a los miles de solicitantes de asilo que esperan en ciudades del norte de México y que por fin, nuestro país dejaría de hacer el trabajo sucio que por décadas ha hecho para frenar la migración indocumentada a ese país, pues lamento decirle que no será así.

Con el cuento de prestar 2.5 millones de vacunas Covid 19, de la empresa Astra Zeneca, medios estadounidenses difundieron que México se comprometió a contener a los migrantes que intentan cruzar por aquí para solicitar asilo en esa nación.

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Por lo pronto, en un escueto comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció el cierre de nuestra frontera sur al tránsito no esencial, a partir de hoy y hasta el 21 de abril del año en curso.

Hay que mencionar que este cierre se produce en medio de un incremento del flujo migratorio de personas provenientes de los países del Triángulo Norte de Centroamérica (TNCA) es decir Honduras, El Salvador y Guatemala que cruzan México para llegar a Estados Unidos.

De acuerdo con el New York Times, la administración del demócrata Biden está presionando al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de manera muy silenciosa, para que frenemos a como dé lugar a los migrantes indocumentados. Según ese medio, en una conversación telefónica Biden le preguntó a AMLO si podrían hacer más para frenar a ese flujo de migrantes.

Pero esa versión ha sido negada tanto por el gobierno estadounidense como por el gobierno mexicano, aunque bien conocemos las tácticas de nuestro vecino del norte para orillarnos a cuidar sus intereses.

Y mire, el asunto no es nuevo. Desde los atentados a las Torres Gemelas, allá por el 11 de septiembre de 2001, México le ha hecho el trabajo sucio a los Estados Unidos. Hay investigadores que aseguran que el trabajo de detenerles la migración lo hacemos desde mucho tiempo atrás.

En fin, lo cierto es que desde los sexenios de los presidentes Vicente Fox, luego con Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto se firmaron mecanismos, financiados por EU, como  el ASPAN, la Iniciativa Mérida y el Plan Frontera Sur, cuyo propósito fue instalar bases de datos, con intercambio de información en tiempo real, capacitación para agentes migratorios y equipos para el registro de datos biométricos para detectar al flujo de migrantes tanto documentados como indocumentados que pasan por México.

Realmente, nuestro presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, poco o nada podía hacer para paralizar los designios del país más poderoso del planeta.

Nuestra mala suerte es estar a su lado con una economía diametralmente menor y con un Estado débil inmerso en un cúmulo de problemáticas que ya mejor ni le cuento.

El NYT, con fuentes anónimas, describió un poco el sentido del acuerdo establecido por AMLO y Biden, el cual consiste básicamente en cerrarle el paso a un flujo récord de adolescentes y niños centroamericanos que están cruzando las fronteras estadounidenses, aprovechando que no se les puede expulsar en caliente y que las cortes estadounidenses están obligadas a seguir un largo proceso hasta entregarlos a sus familias en EU. La mayoría de ellos tienen familiares allá.

Además, México se comprometió a recibir a familias centroamericanas expulsadas a las fronteras mexicanas. Hay que recordar que al principio de la pandemia, el entonces presidente Donald Trump cerró su frontera a viajes no esenciales e impuso el plan “Quédate en México” a los centroamericanos que solicitan asilo en ese país, así como un mecanismo de expulsión inmediata, sin derecho a solicitar asilo, alegando razones de seguridad sanitaria.

Así que el panorama es triste para los miles de centroamericanos que huyen de la pobreza, la violencia, las maras, la ausencia de cadenas productivas y ahora, los efectos gravísimos del cambio climático en sus tierras.

No sé si ha observado, pero en las últimas semanas, México ha intensificado sus labores de vigilancia en la zona del sureste, Puebla incluida. Con boletines del Instituto Nacional de Migración informa frecuentemente del rescate de migrantes que viajaban hacinados en camiones o trailers por carreteras de la región. Todo, hay que decirlo, con un impecable respeto a sus derechos humanos.

Pues ese es el chantaje de las vacunas al que ahora estamos asignados.

Sin más, nos vemos por aquí la próxima semana. No salga, quédese en casa si puede. norcudi@gmail.com

 

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