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Nunca habíamos visto, muros para contener a las manifestantes del día de la mujer

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Lunes, Marzo 8, 2021

“Ya no es lo de antes”. Ciertamente: nunca habíamos visto, que yo recuerde, muros como los que este 8 de marzo se instalaron en la Ciudad de México para contener a las manifestantes del día de la mujer. No habíamos visto tampoco manifestaciones que agredieran edificios públicos como lo han hecho esas marchas.

Pero el asunto tiene más fondo: la ausencia del actual gobierno federal de una política de género. En su distinción maniquea entre liberales y conservadores las mujeres no tienen lugar. En su distinción, igualmente en blanco y negro, entre el 30% de los mexicanos con mayor ingreso, a los que el gobierno no piensa apoyar, y el 70% restante, al que se dirigirán sus políticas, tampoco caben las cuestiones de género.

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“Ya no es lo de antes”: no recuerdo que un partido, y su verdadero dirigente (ya saben quién), se empeñaran en defender a un candidato tan cuestionado como Félix Salgado Macedonio. El gobierno federal actual es más un gobierno de símbolos que de resultados. Pero la realidad en necia, y busca sus propios símbolos: ¿son Salgado Macedonio y los muros del 8 de marzo de 2021 símbolos de la perspectiva de género de la 4T?

Sus simpatizantes lo negarán tajantemente. Pero como dijo el clásico “no le creas al tendero lo que te dice, créele lo que hace”. Los hechos ahí están. Y ni todas las mañaneras del sexenio los pueden borrar.

Tenemos un gobierno muy limitado. En su perspectiva de género, desde luego, pero en muchas cosas más. En días recientes Ángel Verdugo renunció al medio en el que llevaba 17 años trabajando porque le pidieron que no criticara al presidente y que no tratara tres temas: la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

La prohibición en sí misma es un acto dictatorial. Pero puede ser confesión de parte: no toques los proyectos medulares del actual gobierno ni con el pétalo de una idea. Porque son indefendibles No hay manera de responder por ellos ante los cuestionamientos.

¿Prohibido criticar la política de género del actual gobierno? No es posible, porque no existe. Se ha destruido lo poco, pero importante, que habían hecho gobiernos anteriores.

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