Las candidaturas en Puebla

Viernes, Enero 15, 2021 - 19:52

Hay debilidad de los partidos, consecuencia de orfandad de liderazgos

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Los principales partidos políticos en Puebla viven un verdadero galimatías para elegir a sus candidatos. Todos están enredados en una madeja. Y es que esto revela, entre otras cosas, orfandad de liderazgos.

Hace buen rato que en Puebla no hay líderes. Hay representantes, directivos, encabezadores, gerentes o administradores en el mejor de los casos.

Pero peso moral, influencia, reconocimiento, modelos, no son características visibles en quienes están en los niveles de poder, en los ámbitos público o privado.

Consecuencia: hacia abajo hay un río revuelto de especímenes de poca monta. Predominan renacuajos y pirañas.

Por eso sufren los partidos para elegir a sus candidatos a la presidencia municipal y a diputados.

De abajo hacia arriba, el PRI figura en una tercera posición muy modesta. Poco le falta para pisar el sótano, en algunas encuestas. No podría ser de otra manera. Fue utilizado en los años recientes para negociar posiciones, simular oposición y hacer el trabajo sucio de gobernadores priistas y panistas.

Quienes por ahí pasaron o de ahí surgieron traen la impronta de la casa.

Luego le imponen un presidente ajeno absolutamente a Puebla. Néstor Camarillo, se llama, en su casa lo conocen y le dicen que el Gobernador Barbosa tiene un expediente abierto para cuando se ofrezca la ocasión.

En la zona huachilcolera del centro hay huellas de su pasado.

Pero además, él no manda. Chidiac maneja los hilos tras bambalinas. Pero él tampoco manda, es Javier Cacique quien toca el pandero. Y, para colmo, tampoco es el mandamás. El poder tras el trono es el exgobernador de Oaxaca, José Murát, quien enquistado en el comité nacional se encarga de administrar el poder al mejor postor.

Con una jefatura así, el PRI en Puebla, no es difícil pensar que cumpla en realidad una tarea de armar componendas con el poder real y Morena. Por supuesto a espaldas del PAN, con quien  hoy come del mismo plato. ¡Cuál ideología!

Estos personajes nunca la han tenido, son chambistas, trapecistas del poder.

Por todo esto, no tiene candidato visible a la presidencia municipal, seguramente se sumará a Eduardo Rivera. Pero actuará así sólo la cúpula, el cascarón, los pocos fieles priistas que quedaron se fueron asqueados y están en otra parte. Votan por otros, si es que lo hacen.

El PAN libra una lucha intestina. Rivera, engolosinado con las encuestas quiere toda la planilla para el ayuntamiento. Le riñen  los fieles moranovallistas que quedan, que buscan pequeñas osamentas o recomendados.

 Otros de estos se acomodan en  candidaturas. No les resulta fácil aterrizar, porque tomaron el PAN por asalto a la voz del amo desde el gobierno del estado. Hoy les pesa la arrogancia de ayer…y la impunidad.

En esa rebatinga se debilitan, en la oscuridad menosprecian el pasado corrupto  de los priistas que siempre exhibieron, hasta que los rebasaron con su abanderado estelar, Rafael, con su deuda de más de 40 mil millones que le ata las manos al gobernador Barbosa.

Estas circunstancias pavimentan el terreno para Morena que, para variar batalla también para elegir el candidato adecuado.

Claudia la presidenta desea repetir, pero “con qué ojos divino tuerto”. Pésima administración, ausencia de humildad para aceptar errores y corregir, víctima de presiones desde su partido y paupérrimo lugar en las encuestas.

Si por lo menos fuera una dama ejecutiva, pero ni eso.

¿Así o más vulnerable?

Gabriel Biestro carece de pasado y eso  le estrecha el futuro.

Quien carece de raíces no espere tener follaje.

Hace dos o tres años nadie sabía de su existencia en Puebla. Y hoy busca el cargo más relevante. ¡Acabáramos…!

Medianía como diputado, carencia absoluta de peso, imagen  y empatía. Una cultura política muy elemental. Llegó a la política poblana de las tinieblas, con un expediente que anda por ahí sin resolver respecto de su oriundez y no ha alcanzado crecimiento alguno. Las encuestas lo tienen cerca del piso.

El único político con estatura que podría contender con éxito por la alcadía es Alejandro Armenta. Su pasado priista, -en estos tiempos- lejos de ser debilidad se puede tornar en fortaleza, ahora que ese partido echó todo por la borda y se puso al servicio del PAN en calidad de palafrenero.

Muchos priistas, resentidos y fieles, abierta o discretamente, no dudarían en darle su voto.

Tiene trayectoria, le ganó elecciones al mismísimo Moreno Valle cuando el dictador estaba en la cumbre del poder, conoce Puebla y lo conocen; posee una red de relaciones que lo vinculan prácticamente con todos los grupos y sectores; acaso haría falta tejer fino una sólida alianza con el gobernador si de salvar la plaza para Morena se trata.

El PRD y el resto de la chiquillada en Puebla prácticamente no figuran. Han vivido de las migajas del poder, truchimanes y ganapanes de oficio.

Así se ven las cosas.

xgt49@yahoo.com.mx  


Encuesta