Sábado, 16 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Palos de ciego en el tema de Rocha y la lista

El riesgo escandaloso sería la fuga de los enlistados tras el anuncio de la Corte de Nueva York

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Mayo 4, 2026

Un coctel diabólico de temas encierra el “tema Rocha” de Sinaloa. Están las mafias del narco, las presiones estadounidenses, la inconsistencia de Morena como partido, las capas de intereses que se cuidan en las redes del poder y la errática comunicación del conflicto y sus aristas.

La vinculación del poder estatal sinaloense con los cárteles no es nada nuevo. Siempre se ha dicho. El propio gobernador Rocha Moya en un par de entrevistas con reporteros, hace tiempo, admitió que “en Sinaloa, para llegar al poder claro que hay que hablar con los jefes del narco”.

Más artículos del autor

El tema afloró con profusión de datos en estos días. Múltiples crónicas aparecieron recordando en los diarios sobre cómo se aseguró la elección del gobernador, con amenazas de muerte y secuestros en víspera de los comicios.

Pero aparte de esto, ríos de tinta y comentarios relatan la simbiosis de poder público y mafias en esa entidad. Basta recorrer las calles de Mazatlán, por ejemplo, para advertir el impresionante poder de una narcoeconomía.

Todo esto es una realidad inocultable. Eso representa un negrísimo contrapeso a los ideales, principios y formas de Morena hecha gobierno. Por el peso de estos antecedentes y expedientes, lo reprochable es por qué el gobierno federal no acometió antes la mínima acción para limpiar el establo.

Tuvo que venir la presión gringa con estridencia para reaccionar. Cuestionar desde el flanco estadounidense a las narcomafias tiene fundamentos macizos, pero lo que hay detrás es algo que no se dice. Ocurre esto cuando está en marcha la negociación del Tratado de Libre Comercio y tras bambalinas se presiona y negocian los términos de las concesiones mineras, la explotación del litio y los 17 metales que engloban las tierras raras.

Otra hebra de la misma madeja es la popularidad de Trump a la baja y el uso propagandístico de las presiones a México para atender y fortalecer a sus futuros votantes en la elección estadounidense que viene.

El escándalo, asimismo, pone en evidencia el nulo cuidado que Morena ha tenido desde hace siete años y antes, para crear, fortalecer y depurar no sólo la composición de sus fuerzas de base, sino los cuadros de mando. Urgida de llegar al poder, integró una variopinta  alianza ausente de formación y convicción ideológica y movida solo por alcanzar los niveles de mando con lo que ello representa.

Sinaloa es un magnífico ejemplo de ello. Pero ni es el único ni es exclusivo.

Y luego, el manejo comunicacional del conflicto. La primera reacción del poder es cubrir con el “sagrado manto” de la soberanía las punibles biografías y pasos de Rocha Moya y sus nueve celebérrimos acompañantes. Indiscutible el argumento de la soberanía mexicana en múltiples casos ante la presión gringa, pero jamás en este asunto con horrendo olor a vínculos y oscuros negocios de las mafias del noroeste mexicano.

La presidenta rectificó antes de veinticuatro horas su posición, pero el daño estaba hecho. Cuando brotó el escándalo de la lista ventilada en Estados Unidos, el sentido común marcaba una inmediata reacción separando vía licencia a todos los citados con puestos de poder y abrir un espacio de días para definir su tratamiento jurídico.

En paralelo, informar puntual y de modo inobjetable, lo que tras bambalinas esconde el caso. Es decir, atrás del telón están las exigencias o condiciones leoninas sobre la mesa del T-MEC, el manejo de la energía y las inversiones ventajosas de grandes empresas de ese país aquí.

Ahora, en todo esto, el público de la tribuna local no admite y menos digiere cómo, con tantas evidencias de las escandalosas redes del poder público y los cárteles en esa región del país, el gobierno federal sin más salga a escena con una pretensión propagandística de lavarle la cara a personajes embarrados con oscuros negocios o por lo menos con nubarrones de duda respecto de sus trayectorias, fortunas y nexos.

Hoy, cuando diversos expertos en derecho han puntualizado lo que procede y no en este zarpazo de los Estados Unidos, la federación no atina aun a dar una explicación precisa, clarificadora y convincente sobre los pasos a seguir.

Dos riesgos brincan en todo este embrollo: que crezca la confusión en torno a la reacción gubernamental con un tinte de aparente defensa a toda costa de los señalados, y, lo más grave, que mientras se atienden los términos enredosos de la madeja jurídica, varios de los enlistados emprendan la fuga con el escándalo con proporciones de huracán que el caso provocaría. No se habla de memoria, muchos casos en el país se han dado con este desenlace.

Este es el caso, con una pincelada de humorismo:

Era de narcos la hechura,
y dicen que hasta su socio,
un gober de cara dura,
pero se acabó el negocio.

Insostenible Rubén,
ante la gringa exigencia,
y la orden fue terminante,
“señor, pida una licencia”.

Y en menos que canta un gallo,
para fuera Rubén Rocha,
le quitaron la escalera,
y solo quedó colgado,
de la puritita brocha.

xgt49@yahoo.com.mx

 

Vistas: 664
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs