El gobierno de Puebla anunció nuevas restricciones ante el incremento incontrolado de contagios por Covid 19 en la entidad. Lo que no me queda claro es por qué siguen permitiendo el ambulantaje y los tianguis dominicales.
No estoy en contra del ambulantaje. Pero durante los 9 meses que llevamos acatando medidas de cierre de escuelas, comercios, bares, teatros, cines, clubes deportivos, gimnasios y restaurantes con servicios limitados, entre otros, por la pandemia de Covid-19 no he visto que se hayan tomado las mismas medidas para contener el ambulantaje en la ciudad de Puebla y la zona turística de Cholula. De hecho, los ambulantes se mueven a su antojo por la geografía urbana.
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Salvo por unas pocas semanas que no se pusieron, todos los domingos un tinaguis de grandes, qué digo grandes, gigantescas dimensiones se ubica en la avenida Fresnos y Diagonal del Ferrocarril de San Pedro Cholula, sin que medie autoridad sanitaria. Esto se ubica a un lado del Tren Cholula-Puebla
Y no es por hablar mal, pero las cosas se han salido de control. Desde temprano centenares de visitantes sin sana distancia y con cubrebocas mal puestos, con la nariz de fuera, se aglutinan en torno a los puestos. Este domingo, por ejemplo, las personas no cabían entre los corredores minúsculos.
Los dirigentes sí colocan letreros para conminar a los visitantes a lavarse las manos y usar cubrebocas, pero el despachador de agua es una cubeta con una llave y la mayoría de personas con su cubrebocas mal puesto caminan con dificultad entre los centenares que acuden a comprar cantidad de chácharas.
Me preocupan sobre manera las personas de edad adulta que acuden a los puestos de comida. Los locatarios no tienen agua dónde los comensales puedan lavarse las manos. Vaya no hay no hay baños ni gel antibacterial ni mesas colocadas con sana distancia. Los que preparan la comida también usan cubrebocas mal puestos y, con la nariz de fuera.
Ni porque la semana pasada en Puebla se detectaron más de mil casos activos, la gente ha dejado de salir a las calles. Parece que las personas y los locatarios no se han enterado que estamos en emergencia nacional por el descotrolado aumento de personas contagiados por el Covid-19.
A principios de diciembre, el gobernador Miguel Barbosa anunció que Puebla entraría a semáforo naranja ante el alza de contagios y el aumento en la ocupación hospitalaria. Acusó que el comercio ambulante estaba desbordado y que no se tenía ningún control sobre él en Puebla capital. Pero no se hizo nada. Nada, los tianguis se siguieron poniendo.
Hoy por la mañana, se anunciaron nuevas medidas sanitarias para prohibir la venta de alcohol en todo el estado y reducir al 20 por ciento el aforo en todas las actividades económicas. Me pregunto si ahora sí prohibirán el ambulantaje en los centros de la capital poblana y de Cholula.
En los alrededores del palacio municipal de ambos municipios se ve a los comerciantes de la vía pública vendiendo toda clase de mercancías y repito, no es que esté en contra de que la gente trabaje. Pero la forma como se ha castigado al comercio formal no es congruente con la falta de orden sobre el comercio informal.
Señor gobernador y presidentes municipales, lo peor está por venir porque la gente acostumbra salir a comprar regalos en esta época navideña. Necesitan poner orden en el tema del ambulantaje y los tianguis. No es posible que se permita la venta de artículos no esenciales y que no se activen protocolos de seguridad para evitar que la gente se aglutine en esos sitios. La situación es alarmante.