Cerremos los ojos y recordemos éste inicio de mes decembrino pero de hace 3 años, primero sin un grave problema de salud como lo es la pandemia del COVID-19, segundo, teniendo Puebla un crecimiento económico del 6.2 por ciento que nos colocaba como la segunda economía con mayor crecimiento en el país, conforme a datos del INEGI, lo cual se reflejaba en estabilidad para la mayoría de las familias; desafortunadamente en estos momentos sólo son recuerdos.
Hoy las cosas son muy distintas debido a que el coronavirus se sigue transmitiendo en el mundo, en algunos países por falta de compromiso social, en otros como en el nuestro, se suma a ello la falta de estrategia y toma de decisiones por parte del gobierno para destinar recursos e implementar acciones que ayuden a prevenir y detener los contagios; los resultados de esa falla están en las casi 112,000 personas fallecidas que han dejado un espacio en su hogar y que ha mantenido a México en los primeros cinco lugares de los países con mayor muertes en el mundo, esto con información de la universidad Johns Hopkins.
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Ante ello, nuestras metas y objetivos para los siguientes meses deberán ser diferentes, considerando lo que ya hemos vivido y aprendido en el pasado inmediato; en los temas laborales, de convivencia y aprendizaje, entendimos que no se trata de seguir haciendo las cosas como se hacían antes, mucho menos de mantener ideologías del pasado para los retos del presente o del futuro, se necesita tener una mentalidad de apertura para enfrentar los retos por venir.
Esa mentalidad que hoy están poniendo en práctica los líderes de los partidos políticos al trabajar para construir más que una alternativa política, una oportunidad de regresar el lugar que nos corresponde a los poblanos y en general a los mexicanos, anteponiendo el bienestar social, sin dejar de considerar la opinión de sus militantes y simpatizantes.
Es decir, los líderes del PAN, PRI y PRD están trabajando en la construcción de esas alianzas donde saben que hoy las cosas para los ciudadanos pintan muy mal por los gobiernos emanados de MORENA y el ir separados implica generar un voto dividido que solo ayude al triunfo de los partidos aliados de MORENA y que resulten en el mismo fracaso gubernamental que siga manteniendo a los poblanos aislados de cualquier oportunidad de estabilidad y crecimiento.
El tejido fino será concretarla en los municipios donde no haya inconveniente entre los militantes de cada uno de ellos, precisamente para que no haya fuga de perfiles importantes y sea la suma de todos lo que garantice una oportunidad real de alternancia, inclusive si hubiera inconveniente, el mensaje deberá ser claro, generar una posibilidad de estabilidad y crecimiento para los municipios, sin dejar de considerar qué municipios cuentan con perfiles ampliamente competitivos, que resulte mucho mejor ir solos en una contienda.
Hoy nuestro país y estado sufre graves consecuencias económicas, de salud, inseguridad y creación de oportunidades, propiciadas por un autoritarismo e ineficiencia que da origen desde Palacio Nacional y para estar como hace 3 años o mucho mejor, es necesario reinventar el sistema político en nuestro país, como lo hemos hecho en cualquier otro ámbito; si bien no podemos tener un bipartidismo como el norteamericano, si será prudente demostrar que aunque en el pasado han existido diferencias políticas, hoy lo que une a los partidos no es el interés político, si no las ganas de regresar esa grandeza mexicana, sólo tendrán una oportunidad y lo tendrán que demostrar con hechos.