El PAN se está cociendo para el 24 y hasta puede quemarse, por la disputa de la dirigencia estatal para los próximos tres años, pues con el anuncio de este martes desde el Comité Ejecutivo Nacional donde “Aprueban por unanimidad integrar paridad de género en renovación de Comités Directivos Estatales”, claramente hay una ventaja para la actual presidenta Genoveva Huerta.
Ante esto, el grupo afín al alcalde electo, Eduardo Rivera, generó movimiento en redes sociales para hacerle llegar el mensaje al presidente Marko Cortés y decirle que la “paridad de género va”, pero que No va con la actual dirigente, por lo que pregunto, ¿en serio creen que no va?
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Más allá de lo que es real, que Puebla tiene el tercer padrón de miembros activos más grande al interior del partido a nivel nacional, y que de ese padrón, la mayoría de la militancia al interior del estado respalda a la presidenta estatal, y la capital al grupo del presidente municipal electo.
También es cierto que ambos equipos traen su propio gallo para la dirigencia nacional, de ahí parte de la decisión tomada el día de ayer.
Lo que sí, no se debe perder de vista lo que representan unidos y fortalecidos los panistas.
Tanta razón hay en aquel dicho de que, “con todos los panistas no es suficiente para ganar, pero divididos alcanza para perder”, y ambos grupos lo han vivido.
Las dos tropas quieren estar encaminadas al crecimiento del partido y de sus “estructuras” para lo que viene en el 2024, pero eso se complica con estos enfrentamientos continuos.
No han puesto en práctica algo del partido que participó con ellos en la alianza Va por Puebla, el PRI; en las internas se jalonean bien y bonito, pero una vez que sale el elegido, todos se “alinean”.
Para muestra está el proceso que lleva a cabo el tricolor para la renovación de su dirigencia en el estado. Néstor Camarillo se sigue consolidando para continuar como dirigente, generando condiciones para fortalecer a su partido y en las siguientes elecciones, no sólo pedir los espacios que requirió en la jornada del pasado 6 de junio, si no pedir más para que vaya con el PAN a la gubernatura.
Pero retomemos el tema de la dirigencia panista.
A muchos parece ser que ya se les olvidó el trabajo en conjunto entre Lalo Rivera siendo presidente estatal del partido con el finado exgobernador Moreno Valle, para que pudiera crecer el partido y sus proyectos políticos, uno para la alcaldía, el otro para la gubernatura. Ellos lo entendieron en su tiempo y se concretaron los resultados.
Vuelvo a decir, considero que los integrantes de cualquier partido ganan más unidos que divididos.
El problema está, al parecer, que ambos grupos con tantito que no se les otorgue, recurren al “estás conmigo o en mi contra”, y sin duda que estos enfrentamientos repercuten al interior del partido y para su futuro.
No son tiempos de enfrentamientos políticos para quedar peleados y desgastados por los siguientes tres años. Entre más se tarden en fumar la pipa de la paz, menos tiempo se tendrá para aplicar la estrategia de consolidación para los proyectos de la gran batalla del 2024.
Esa que en otros institutos partidistas ya van teniendo claro, entendiendo y poniendo en marcha.
Los leo en Twitter como @IrvinGarciaRami