La enfermedad COVID-19 cumplió un año desde el reporte del primer caso de un paciente masculino de 55 años que mostró una neumonía severa en Wuhan, provincia de Hubei en la parte central de China. Unas semanas después se alcanzaron cientos de casos y el Dr. Zhang Jixian, neumólogo del Hospital Provincial dio la alerta de un número de enfermos con síntomas gripales y con inflamación pulmonar, esto es neumonía. De inmediato el Centro de Enfermedades Infecciosas de China buscó al agente que causaba estas nuevas neumonías y pronto aisló un coronavirus que se denominó SARS-CoV2, dado que causaba síntomas respiratorios severos de manera aguda y que se relacionaba con un virus previo, el SARS. Se buscó la fuente animal del nuevo coronavirus y se encontró una alta homología con un coronavirus que infecta a murciélagos y les causa enfermedades respiratorias leves. Hay ya algunos grupos de investigadores en busca a la especie de murciélago de la cual provino el virus en selvas y cuevas en China.
¿Qué hemos aprendido en este año? Que la comunidad científica global del área de la salud ha hecho un enorme esfuerzo para detectar el agente causal, cómo se transmite, posibles reservorios animales, pruebas de detección eficaces, probar nuevos fármacos y desde luego el desarrollo de vacunas. A la fecha, se está terminando la fase 3 de ensayo clínico de cuatro vacunas y se tienen otros grupos que están en proceso. De tal forma, que se espera que para el verano próximo se pueda haber aprobado algunas de las vacunas y por ende empezar la vacunación de un estimado de un 70% de la población global. Esto implica que en México se deberán vacunar 90 millones de personas y se deberá garantizar el acceso universal a esta. Deberá ser una política pública garantizar el acceso a las vacunas a todos los ciudadanos de este país. Un aspecto que no debemos dejar de pensar es que se requiere que la vacunación se lleve a cabo en toda la región de Norteamérica: Estados Unidos de América, Canadá y México, esto implica vacunar a 350 millones de personas. El reto es enorme y se deberá cumplir de 12 a 18 meses. Un gran reto para estos países y desde luego para sus liderazgos.