Aunque no ha concluido el cómputo de la elección para renovar la presidencia en EU, todo parece indicar que el candidato triunfador será el demócrata Joe Biden y si es así, mire usted, según mis cálculos, el escenario no será muy halagüeño para los 11 millones de mexicanos que radican de manera irregular en esa nación.
1.- Si bien, el trato que el presidente electo de EU, Joe Biden, dará a México, promete ser cortés y amable, no el majadero y traicionero que nos dio el saliente Donald Trump durante su gestión, me parece que no habrá muchos cambios en materia migratoria y que las deportaciones continuarán, así como el envío de centroamericanos a esperar en nuestras fronteras sus solicitudes de asilo, donde miles están aguardando desde el año pasado.
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2.- Durante el segundo debate, el candidato del Partido Demócrata a la presidencia, Joe Biden, prometió que durante los primeros 100 días de su gobierno enviaría una iniciativa para regularizar la situación migratoria de millones de migrantes irregulares que radican en esa nación. Pero creo que no será así. Y es que Barack Obama, de quien Biden fue vicepresidente, también hizo un compromiso parecido durante su campaña de 2008, y sin embargo no impulsó ninguna legislación de inmigración, a pesar de contar con apoyo en ambas cámaras del Congreso.
3.- Es más, con mucho el gobierno demócrata de Obama encabezó una de las olas de deportaciones más grandes de la historia reciente de esa nación, al enviar a sus países a más de un millón de extranjeros. Muchos de esos deportados eran personas que llevaban 5, 10 y hasta 15 años radicando en esa nación. Tenían empleo, pero nunca pudieron regularizar su condición legal.
4.- La situación es que independientemente de que sea un demócrata o republicano el que llegue a la presidencia, la opinión pública no va a estar a favor de un incremento en el número de inmigrantes legales a EU, sobre todo en época de crisis económica.
5.- Lo que parece que sí hará realidad el señor Biden es cambiar políticas específicas como preservar el programa DACA para evitar la deportación de los inmigrantes que llegaron siendo niños a EU. En el último debate prometió facilitar que los dreamers consiguieran la ciudadanía estadounidense o reducir los requisitos para la obtención de visas.
6.- Una reforma migratoria integral para regularizar indocumentados parece que no tendrá eco durante su gobierno y es que piénselo. Millones de migrantes irregulares trabajan, pagan impuestos, consumen y reciben muy poco en términos de servicios de salud, educación y sobre todo, pensiones o jubilaciones. Los migrantes indocumentados generan riqueza no retribuible para Estados Unidos. Eso es una realidad.
7.- Lo que también ocurrirá es que no se completará el famoso muro. Si bien, Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos con una agenda antinmigrante muy fuerte y con la promesa de edificar su ansiado muro a lo largo de la frontera contigua. A casi cuatro años de gobierno, el político fanfarrón y racista no la pudo cumplir debido a la resistencia de funcionarios estatales y locales que cobijan las ciudades santuario y que se niegan a colaborar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduana (ICE)
8.- En su discurso, Biden prometió: revertir las acciones ejecutivas y las políticas que se han puesto en marcha desde 2017, incluyendo las restricciones de viaje para ciertos países considerados de alto riesgo para la seguridad, los programas de Protección Temporal (TPS), la construcción del muro fronterizo, la renovación y ampliación del programa de acción diferida (DACA), la separación de familias en la frontera y el programa Quédate en México, entre otras medidas. Además dijo que se atenderá el rezago en la atención de casos de asilo y refugio en las cortes, se retomará la agenda de largo plazo que incluye inversión en programas de apoyo comunitario e inclusión para personas migrantes y proyectos de desarrollo regional con México y los países centroamericanos. Nunca habló de suspender deportaciones o cerrar los centros de detención o limitar las funciones del ICE.
9.- La agenda migratoria de Biden es amplia y sumamente ambiciosa, pero recordemos que en el pasado ya hubo propuestas de programas de regularización que nunca prosperaron en la discusión legislativa.
10.- Biden llega en plena pandemia por Covid 19, en medio de altas tasas de desempleo, con un importante flujo migratorio desde Centroamérica y otros países, incluyendo gente que llegó en caravanas, y que han generado presiones importantes en la frontera.
11.- Lo más probable es que Biden continué con una agenda con enfoque securitario de control de fronteras. Se lo explico. Mire, la Administración Obama-Biden colaboró con el Gobierno de México para poner en práctica la estrategia del Programa Frontera Sur en 2014, cuyo propósito fue ampliar las políticas de control en su frontera sur (que resultó en mayores riesgos en el cruce para los migrantes en tránsito). Su lema era lema: “prevención por medio de la disuasión” que ideó el periodo de Clinton en los años noventa. En esta misma lógica, México aceptó el programa Quédate en México, que colocó a miles de migrantes en verdaderos campos de refugiados en la frontera norte mexicana.
12.- Con Biden, sin duda habrá un alivio porque su discurso girará en torno al respeto a los derechos humanos y no centrado en la xenofobia y el racismo de Donald Trump. Pero no hay que irse tan lejos, los demócratas contribuyeron a construir un sistema migratorio, de los últimos 25 años, centrado en la seguridad y el férreo control de sus fronteras. La Patrulla Fronteriza, los agentes del ICE y las cortes trabajan en función de intereses económicos y políticos con evidente abuso de poder. No pienso que eso pueda cambiar en 4 años.
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