¿Otro machetazo?

Lunes, Agosto 10, 2020 - 20:29

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

Dicen que una de las características de los populismos es que plantean soluciones simples a problemas complejos. Que por eso no es casualidad que los tres países con más muertos por la actual pandemia (Estados Unidos, Brasil y México) estén gobernados por populistas. Una versión de ese simplismo es cortar con machete donde habría que aplicar el bisturí.

Es el caso ahora de los fideicomisos en México. Sin duda muchos de ellos y presentan irregularidades. Se ha criticado su opacidad. Habrá algunos que no tienen razón de ser, que fueron creados a partir de intereses particulares. Hay en este tema una agenda pública a resolver.

Pero hay también algunas de estos esquemas que tienen sentido. Porque sus objetivos son relevantes y de interés público y porque su funcionamiento es adecuado.

Decidir qué hacer con los fideicomisos es un asunto complicado, pues hay grandes diferencias entre ellos, tanto en sus objetivos como en la forma como han funcionado y la manera en la que han entregado cuentas.

Es una labor que requiere de análisis y de cirugía finos. Pero parece que lo que se quiere es dar machetazo y cortar de tajo lo malo junto a lo bueno.

Es inaceptable que estas organizaciones funcionen en la opacidad. Pero también sería inadecuado desaparecerlos de una manera opaca: sin análisis, sin argumentos, sin distinguir lo que funciona de lo que no.

Un intento de machetazo el pasado mes de julio no prosperó. De 44 fideicomisos que se proponían terminar, sólo se liquidaron 5. Los diputados federales, aconsejados y presionados por organizaciones y personalidades, mantuvieron los otros 39.

Parece que ahora el ejecutivo federal insiste: hay que terminar con todos. Se requiere de dinero para los fines de ese gobierno. Se insiste en el machetazo.

Muchas opiniones sobre casos concretos consideran que la clausura de estos esquemas financieros traería consecuencias negativas. Principalmente para los fines de los mismos: apoyar a las víctimas de los desastres, fomentar el deporte de alto rendimiento, apoyar la actividad cinematográfica y el desarrollo científico y tecnológico.

Traerían además consecuencias negativas pues generan fuentes de empleo y de ingresos para muchas personas.

Sin duda debe haber mucho que mejorar en nuestros fideicomisos públicos. Sin duda no todos son iguales, habrá algunos que valga la pena conservar, y otros que requieren cirugía mayor o incluso la extinción. Pero acabar con todos no parece razonable.


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