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Lo que pudo haber sido y lo que ha sido | Juan Martín López Calva

Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Lo que pudo haber sido y lo que ha sido

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Domingo, Junio 7, 2020

No puede soportar tanta realidad.

El tiempo pasado y el tiempo futuro,
Lo que pudo haber sido y lo que ha sido
Tienden a un solo fin, presente siempre.

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T.S. Elliot. Cuatro cuartetos. (Trad. José Emilio Pacheco)

https://www.literatura.us/idiomas/tse_cuatro.html

 

El viernes pasado, 5 de junio, concluyó oficialmente el ciclo escolar 2019-2020 que cerró con la modalidad “aprende en casa” debido a las condiciones del semáforo nacional en rojo por el pico de la pandemia de COVID-19 en México.

El calendario escolar marcaba como fecha de término el día 6 de julio por lo que en términos reales hubo una reducción de 21 días de clase de los 190 contemplados en la programación original y si medimos el tiempo que duró el período de aprendizaje a distancia, el porcentaje de clases presenciales en las escuelas tuvo una disminución de alrededor del 30% del total del ciclo planeado.

A partir de este lunes 8 de junio y hasta el día 7 de agosto se transmitirán por televisión e internet contenidos de un programa creado por la SEP federal con ocasión de la modificación del calendario y de la situación de la pandemia. Dicho programa se denomina “Verano divertido” y busca promover actividades lúdicas, recreativas y de esparcimiento en las que se genere algún tipo de aprendizaje en los estudiantes sin ninguna obligación de entrega de tareas o calificación.

A pesar de que algunos medios de comunicación resaltaban la pérdida de días de clase en el calendario que llegó aproximadamente a un tercio del ciclo, yo considero que dadas las circunstancias, esta decisión de clausurar el año escolar de manera un poco anticipada –en realidad muchos de esos 21 días supuestamente perdidos no eran en condiciones normales días efectivos de clase puesto que ocurrían cuando la misma secretaría ya había solicitado las calificaciones y documentación final a las escuelas- y de generar este programa de verano como complemento.

Porque la inesperada emergencia de la pandemia y la necesidad de cerrar las escuelas, obligada por las circunstancias produjo una situación de tensión e incertidumbre en la que hubo momentos en los que parecía que no se podía ya “soportar tanta realidad” y en estas condiciones, aunadas a las dificultades del trabajo desde casa por las carencias de tecnología de un alto porcentaje de los estudiantes de todos los niveles y la necesidad de aprendizaje intensivo de un gran número de profesores, el proceso de enseñanza-aprendizaje tuvo que dar un giro de ciento ochenta grados.

Al final del ciclo es una oportunidad para recuperar la experiencia vivida y hacer una reflexión comparativa entre lo que pudo haber sido y lo que ha sido este proceso educativo a nivel nacional en términos reales.

El tiempo pasado y el tiempo futuro, lo que pudo haber sido y lo que realmente fue este año escolar que será recordado siempre, como dice el poema, tienden a un mismo fin, presente siempre y hay que analizar este fin, este presente en el que estamos para poder generar aprendizajes que transformen radicalmente el sistema educativo nacional para ponerlo a la altura de nuestros tiempos.

Para poder generar estos aprendizajes significativos sobre la experiencia de este año en el que hubo una enorme distancia entre lo que pudo haber sido y lo que fue, nada mejor que recurrir a las experiencias de los niños y adolescentes, de sus profesores y de los padres y madres de familia.

El secretario Moctezuma Barragán ha declarado que se solicitó a los  estudiantes una carpeta de experiencias, más que de evidencias para que compartan sus aprendizajes durante este período especial. Según sus declaraciones, habrá incluso concursos para premiar a las mejores carpetas de experiencias de aprendizaje de los estudiantes de las que vamos a aprender mucho.

Sin embargo, más allá de recuperar estas carpetas de los alumnos y premiarlas, habría que realizar análisis sistemáticos de ellas y hacer lo propio con las experiencias de los docentes –y aún de los padres de familia- a los que se les han estado pidiendo constantemente evidencias pero hasta donde yo sé, no se les ha convocado a compartir sus experiencias y a realizar un trabajo sistemático que lleve a conclusiones y a decisiones de política pública para la transformación de la escuela a partir de lo aprendido durante la contingencia.

Por lo pronto este ciclo escolar atípico, sorpresivo, en ciertos momentos caótico y en otros creativo ha terminado oficialmente y creo que resulta obligado un reconocimiento a todos los actores del sistema que lograron mantener a flote la nave de este complejísimo barco que es la educación nacional en todos sus niveles, modalidades, tipos, realidades diversas y multiplicidad de contextos.

Desde las autoridades federales y de los estados, los directivos y funcionarios de las distintas áreas y nivees, los supervisores y apoyos ténico-pedagógicos, los directores escolares y especialmente, muy especialmente los profesores y profesoras que ante la crisis tuvieron que desarrollar nuevas capacidades y adaptar o construir nuevos recursos, sacando fuerzas de su vocación que sin duda se reforzó y adquirió nuevos matices y profundidad en este tiempo inédito que vivimos.

A todos los maestros y maestras que hicieron más que nunca evidente que la educación es la profesión de la esperanza, va desde este espacio un reconocimiento, una felicitación y un nuevo llamado que creo que puede hacerse desde la voz del poeta T.S. Elliot en su cuarteto del mismo nombre traducido por José Emilio Pacheco:

No cesaremos en la exploración
Y el fin de todas nuestras búsquedas
Será llegar adonde comenzamos,
Conocer el lugar por vez primera.
…Y todo irá bien
Y toda clase de cosas saldrá bien
Cuando las lenguas de la llama se enlacen
En el nudo de fuego coronado
Y la lumbre y la rosa sean una.

T.S. Elliot. Cuatro cuartetos. (Trad. José Emilio Pacheco)

https://www.literatura.us/idiomas/tse_cuatro.html

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