La epidemia generada por el coronavirus SARS-CoV-2 que produce la enfermedad COVID-19 ha mostrado que independientemente de políticas e ideologías, las decisiones que se han tomado se sustentan en principios científicos. De tal forma que el confinamiento, la sana distancia, el uso del cubrebocas, el uso de gel antibacterial y el lavado de manos frecuente se ha ido imponiendo a pesar de resistencias varias.
Pero quizá lo más relevante es que todos esperamos que se encuentre un medicamento que nos cure, o que alguna de las más de 70 vacunas que se están desarrollando en distintos laboratorios, universidades y centros de investigación del mundo sea efectiva. Es decir, la humanidad entera depende de la investigación científica y de sus redes de colaboración internacionales, que no son neoliberales, para que se encuentre la vacuna o un medicamento. Esta coyuntura nos muestra cómo se entretejen las redes de colaboración entre científicos. ¿Por qué es esto? Bueno porque las reglas de operación de la investigación son claras, todos usan el método científico como herramienta y es el error o la falta de resultados positivos lo que permite corregir y rediseñar lo que se estudia. Así, un reciente estudio de Geleris y sus colaboradores publicado en el New England Journal of Medicine, la revista más prestigiosa en Medicina, muestra que la hidroxicloroquina no es útil para tratar a los enfermos con COVID-19. Siguen los estudios con el remdesivir porque no hay resultados claros de su utilidad como tratamiento de uso general para la población; por lo que es deseable seguir probando con nuevos antivirales.
Más artículos del autor
Por último, la gran esperanza ¡Es una vacuna efectiva! La cual permita evitar enfermarnos, eso requiere de muchos ensayos en humanos sanos y en enfermos de COVID-19, para probar que es efectiva y eficaz. Adicionalmente, se requerirá de un fondo especial de todas las naciones y de fundaciones filantrópicas para que pueda producirse de manera masiva para que todos seamos vacunados. Es pues el tiempo en que la ciencia deberá de dar resultados, como ya lo ha hecho en identificar al virus, su estructura génica y física. Miles de investigadores trabajan afanosamente para confrontar al coronavirus o bien encontrar una cura o la vacuna, estoy seguro de que así será.