“Cuando el éxtasis pasa, el hombre lamenta haber cuidado tan poco de sí mismo, en medio de esa felicidad”
Sorrectáforo es un hombre de 36 años atrapado entre la nostalgia de un chavorruco, que se niega a despedirse de sus pantalones Topeca y los estándares de este vacío, llamado postmodernidad, a través de su flamante iPhone 11.
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Salvo sus amados tacos de canasta y sus takis fuego que suele degustar a diario entre las 12:30 y las 14 horas, Sorrectáforo, nada sabía de los manjares que la vida ofrece a un ínfimo grupo de privilegiados.
De tez morena pálida, una estatura que no sobrepasa los 170 centímetros de estatura, brazos flácidos, valientes testigos de la consuetudinaria rutina de sacar las copias fotostáticas de documentos lejanos a sus capacidades jerárquicas, y una barriga que asoma, no el cinismo de un bien comido, sino la franca decadencia que los pésimos hábitos, le acentuaban en su aspecto físico; Sorrectáforo era más bien, un hombre superfluo, algo de lo que se puede prescindir y nadie nunca jamás resentiría de su ausencia…
No obstante, en cada ser humano, a veces menos o a veces más enterrados, se encuentran cofres repletos de virtudes, la más visible en él, era su capacidad de establecer metas que siempre cumplía a rajatabla, si bien, todas eran una mezcla de conformismo y precariedad de su propia valoración como individuo.
Participar en una tanda super cuki, para comprar unos rines padrotones para su Chevy modificado, que achaparrado 20 cm y prácticamente besando el suelo, representan gran parte de su ego, son un ejemplo claro de su ánimos aspiracionales.
Cierto día, después del trabajo, en la comodidad de su sofá favorito, al que protege con una sábana decorada con el galopar de un bronco potro, Sorrectáforo miraba una y otra vez los videos de la selección mexicana en los mundiales, en especial, el de Francia 98 y el de Alemania 2006, porque en su juicio, fueron las selecciones más chidas machin pum ba, que le ha tocado ver jugar.
De repente y al terminar uno de sus videos, dejo correr la reproducción automática y en la pantalla de su flamante IPhone, apareció el video que a la postre, marcó el resto de los acontecimientos.
---Amigas y amigos, los protagonistas desde Alemania, esta noche en el color, nos acompaña Don Fogonaldo, para pedirnos ayuda, ya que fue estafado y se encuentra sin dinero, sin un lugar adonde dormir, pero lo más doloroso, sin boletos para el gran partido entre México y Argentina de los octavos de final de la copa del mundo---
Sorrectáforo se levantó de golpe del sofá y vinculó de inmediato su teléfono a su Smart TV que sutilmente parecía flotar por encima de la pared color menta de su sala comedor.
---¡Carajo, apúrate mijita! --- le gritaba al televisor que procesaba la instrucción, cuándo finalmente el video comenzó a reproducirse en las más de 60 pulgadas que levitaban frente a sus ojos.
---Don Fogonaldo es un maestro Albañíl originario de Zacatecas, que ahorró durante más de 3 años de manera ininterrumpida, para concretar el sueño de su vida, sin embargo, ha sido víctima de una miserable estafa, pero mejor que Don Fogo nos cuente…Adelante Don Fogonaldo--- Narraba Faitelson, visiblemente afectado por lo que Don Fogo contaba.
---Sí mire, Sr. David, dejé mis 2 vicios con tal de cumplirle al santísimo la manda que le hice, ya no chupo con mis chompitas y dejé la coca cola y a cambio, el santísimo me cumplió con mucho trabajo y junte para venir hasta Alemania; pero la agencia que me prometió el viaje completo, solo me dio los boletos de avión y me estafó con el hospedaje y los boletos para el partido--- Narraba con lágrimas sobre su rostro el pobre Fogonaldo.
Sorrectáforo rebobinaba el video una y otra vez hasta la parte en que Don Fogo, narraba la manda que realizó para llegar hasta Alemania y poco le importaba la desgracia en que se había convertido dicha aventura para el pobre jefecito Fogonaldo.
Al siguiente día, se levantó con una motivación tan grande, que su corazón dejo en el olvido el amor que juró profesarles eternamente a sus flamantes rines nuevos; por primera vez se preocupó en combinar adecuadamente el tono de su cinturón y sus zapatos, además de que utilizó una camisa y un pantalón más cercanos a su talla real.
Y qué decir del peinado, sobrio y ejecutivo, con una cantidad de gel adecuada…era otro, tenía claro, que, si un modesto “albañil” con varios hijos a cuestas y un salario más precario pudo cruzar el charco, él también podría hacerlo, mejor dicho, él debía hacerlo.
Llegó 25 minutos antes del horario de entrada a su trabajo, repasaba una y otra vez los folletos de las financieras que ofrecían intereses magnánimos a la realeza del godinato, y esperaba con ansia desmedida a la de recursos humanos, para preguntarle sobre un prestamito de nómina, cuando de repente la vio entrar y con el corazón agitado se fue directo a ella…
---Maguito, Maguito, me regalas un minuto, es urgente--- Exclamaba con una voz titubeante.
---Claro que sí Tafito (nombre de cariño), pero antes dime por qué tan guapo---Contestaba en tono acorde a la democracia verbal con la que se rigen los oficinistas.
---Mira, tengo un jale y quería ver, si es posible, claro si la empresa está en condiciones, sin que les cause una molestia--- ---¡Sin rodeos Tafito por favor! ---
Con cierto drama, se avispó y dijo ---Si bueno mira, quería ver si me podían hacer un préstamo de nómina--- Tragó saliva y viendo al suelo, se le hacían eternos los segundos que Maguito demoró en responder…---obvi tontito, estás de suerte y tenemos un excedente que podemos utilizar para apoyar a los miembros del equipo, pero necesito saber cuánto necesitas---
Con un ataque de gallardía, levantó la mirada, apretó la mandíbula y dijo ---3 meses de mi sueldo--Veía incisivamente a los ojos de Maguito, a lo que ella de inmediato culminó ---Ven a verme después de la comida para que firmes los papeles y mañana tendrás depositado el préstamo---
Después de semejante noticia, Sorrectáforo, se olvidó incluso de las necesidades básicas, tales como comer o beber, se pasó el día entero buscando vuelos, recomendaciones, hospedajes, pero, sobre todo, destinos; se encontraba realmente excitado como jamás antes en la vida.
Repentinamente y al ver posibilidades infinitas en la pantalla de su computadora, quitó las manos del teclado, fue por un café, regresó a su asiento y pensó ---Para qué carajos me alcanzará con 35 mil pesitos, ayúdame Santo de niño de Atocha, mientras se santiguaba con el rostro perturbado.
Pero la luz llegó, o el espionaje comercial es total, porque en su pantalla apareció como por arte de magia, un banner de uno de los sitios más famosos de internet para comprar boletos de avión.
“paga a 24 meses sin intereses en todos los destinos a Europa” se leía en el anuncio, a lo que nuestro motivado viajero no dudo en dar clic.
---Pero qué carajo, tan solo el boleto cuesta más de lo que me van a prestar--- gritaba en su interior, pero también de inmediato recordó que era a un plazo sin intereses y pensó ---importándome poco la vida, me largo--- sacó su inmaculada tarjeta de crédito de banco azteca que, aún ni siquiera activaba, porque todos en la oficina ven a Don Ricardo Salina Pliego como el Coco de los Godínez, si, ese que te chiquitea y no se siente, pero más que jodido…ya estás cogido.
Se encontraba finalizando su reserva, era el momento de introducir los datos de la tarjeta y en un acto sutil de fe, beso su tarjeta con un énfasis sonoro, poco usual y dijo esa frase pegada a su lengua, como si de un tatuaje se tratara “trátame bien chiquita”…clic, 3 segundos después apareció el mensaje “transacción aceptada, su itinerario de viaje ha sido enviado al correo proporcionado”
Sorrectáforo había comprado un viaje redondo a Europa, sin siquiera saber adónde llegaría exactamente, en realidad lo compró, porque era el menos caro, sin siquiera reparar en el destino.
El día previo a volar, hizo su maleta, pensaba que en Europa siempre hace frío, por lo que se llevó un jorongo, guantes tejidos a mano, bufanda, botas Caterpillar y sus camisas de franela… su abuelita, a la que le profesaba un respeto militarizado, le dijo “mijito, váyase bien abrigado porque allá adónde viven los güeros, hace mucho frío y no le vaya a dar angina de pecho”
Él, no se molestó siquiera en revisar el estado del tiempo, puesto que no había mejor manera que enfrentar los imprevistos, que con ropa abrigadora como le fue inculcado.
El avión se disponía a despegar y él seguía a rajatabla las instrucciones, sudaba, sacaba su pañuelo de franela roja y se limpiaba no solo el sudor, sino también parte de su alma que se derretía entre miedos, esperanzas y nulas certezas.
Eran las 10 am y su vuelo había aterrizado sin contratiempos, se encontraba en Munich, y tan pronto aterrizó, cayo de golpe su ilusión ---un café americano 4 euros—murmuraba mientras hacía conversiones a pesos mexicanos ---casi 100 lucas, están locos--- y así en lo sucesivo con todo lo que se cruzaba a sus ojos…
Ni siquiera había notado, que fuera del aeropuerto, la temperatura rondaba los 33 grados. Sentado en una banca, sombrío, melancólico y preguntándose si había hecho lo correcto, apareció un señor de voz amable, con un acento entre cubano e ilegible saludando y preguntándole si en algo le podía ayudar.
---¿Es la primera vez que vengo a Europa, no tengo idea de nada, pero todo es excesivamente caro, no sé cómo sobreviviré estas 2 semanas--- sollozaba Sorrectáforo, mientras este simpático señor, se carcajeaba y le decía “vamo chico, que no es el fin del mundo, ¿piensas quedarte en Alemania o no tienes ningún plan exacto?”
---No sé adónde ir, al chile jefe---
---Bueno, siendo así, por qué no va a Polonia, etá aquí junto y e un país mu chulo, vaya que es precioso y muy accesible en costos, mira vente que vamos a por tu ticket y no te pierdas má el tiempo, ándate a Cracovia---
Sorrectáforo estaba confundido y no sabía si hacer caso al señor, aunque al final de cuentas, no tenía nada que perder…
CONTINUARÁ…