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OPINIÓN

Maestros durante el periodo porfiriano

La escasez de plazas y salarios bajos se presentaron.

Luisa Martínez Baxin

Historiadora y maestra en Estudios Históricos por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Puebla), originaria de San Andrés Tuxtla, Veracruz.  Ha realizado trabajo de campo e investigación con relación a la Historia de la Educación.

Martes, Febrero 18, 2020

Los últimos cambios que se han hecho en materia educativa, compete el establecimiento de  reformas orientadas en la necesidad de preparar maestros, así como fortalecer programas y principios pedagógicos. Actualmente para ser docente, se debe presentar un examen de oposición y así poder acceder a una plaza, además de capacitarse con cursos de actualización.  Este proceso conlleva a reflexionar cómo el magisterio se ha convertido en una pieza  fundamental en la educación. Por ese motivo, la memoria colectiva permitirá regresar al pasado y analizar el papel alcanzado de los maestros y maestras durante el Porfiriato.

Desde los inicios del régimen Porfiriano el objetivo obedeció en atender la educación como elemento de paz y progreso en la nación mexicana, por eso se hizo hincapié en la necesidad de formar maestros. Sin embargo, al no existir esta profesión como lo es actualmente, aquellas personas que sabían leer, escribir y contar se empleaban como docentes (Bazant, 1993, p.129)

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Cuando la pedagogía empezó a estar de moda, se pensó que la profesión de maestro no era tarea sencilla, porque su ejercicio no solo afectaba a un reducido número de individuos sino a la familia, a la sociedad, a la nación, y la humanidad. Además, se consideraba que el daño causado por una mala educación no es de mayor trascendencia social como el ocasionado por un médico o un abogado. En ese sentido, en 1879 se fundaron en el Distrito Federal dos academias, predecesoras de la Normal; en San Luis Potosí, Guadalajara y Puebla también se crearon otras Normales (Bazant, 1993, p.130)

En 1885 surgió en Xalapa una Escuela Normal considerada la primera institución en preparar maestros en forma moderna, por la impartición de cursos de pedagogía y combinar la teoría con la práctica. También, en la Ciudad de México se fundó una Escuela Normal para profesores y representaba el nivel educativo más importante. Con ello mismo, se exhortó que en todos los estados de la república abrieran sus propias escuelas normales sin importar el capital necesario. (Bazant, 1993, pp.130-131)

Con la creación de varias instituciones educativas, el papel del maestro fue cobrando relevancia, una figura de respeto y de compromiso con la sociedad, incluso para Justo Sierra, el maestro era un santo de la democracia, a quien debía ponerse en un altar. Sin embargo, enaltecerlo no sirvió para que ganara mayores sueldos, ni tampoco tener mejores oportunidades, ya que muchos docentes se trasladaban a caballo o a pie por varias horas para poder llegar a su escuela. Esto fue más notorio en las zonas rurales, cuando no había casa que rentar algunos profesores tomaban la decisión de vivir en su centro de trabajo. (Bazant, 1993, pp.142-143)

Asimismo, los salarios de los maestros variaban entre 30 y 80 pesos mensuales y en los pueblos de dos a diez pesos. Por rasgos de su carácter, como el amor, la bondad y la paciencia los pedagogos del Porfiriato consideraron que la mujer estaba más preparada que el hombre para enseñar a los niños, de hecho llegaron a conformare con salarios bajos (Bazant, 1993, pp.144-145)

A pesar  de las dificultades de la profesión, la carrera de Normalista fue la más popular en el Porfiriato, siendo bien vista ante la sociedad. Sin embargo, nunca hubo suficientes maestros, la escasez de plazas y salarios bajos se presentaron durante todo el Porfiriato (Bazant, 1993, pp.143-145)

Tal como se muestra en las cartas dirigidas al presidente Porfirio Díaz, entre los años de 1908 a 1910 fueron entregadas 47 000 cartas de maestros, sus peticiones estaban relacionadas a aumentos de sueldo y demandas de plaza. Sin obtener respuestas muchos maestros vivieron su profesión ante la angustia y desesperación, mostrando inconformidad, descontento y pronto serían ellos los que se sumarían al movimiento armado de 1910 (Bazant, 1993, pp.145-146)

Como parte de la memoria colectiva, al mencionar la situación del magisterio durante la época porfiriana, me lleva a analizar que actualmente muchos docentes padecen las mismas problemáticas, salarios bajos o están meses trabajando sin recibir ningún sueldo. También, para trasladarse a su lugar de trabajo corren riesgos, algunos se encuentran en zonas rurales donde no hay comunicación,  atraviesan caminos de terracería, dejan a sus familias para laborar en la sierra. No obstante, ser maestro es  una oportunidad que pocos desaprovechan.

 

Referencia:

Bazant, Mílada. (1993). Historia de la Educación durante el porfiriato. El Colegio de México- Centro de Estudios Históricos, México, pp. 129-146.

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