Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Lozoya, y Peña Nieto si se requiere.

Un saqueo espantoso, un estercolero nauseabundo…

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Febrero 17, 2020

 

Ha caído otro pez gordo, gordísimo. Acaso el emblema del sexenio de Peña Nieto.

Más artículos del autor

En el razonamiento simple que se escucha y se lee, es un enorme tanque de oxígeno puro para el gobierno de López Obrador. Sí, puede juzgarse así, pero el asunto va más a fondo.

Plantea por vez primera, visto en perspectiva, la posibilidad de enjuiciar al propio expresidente.

Para efectos de propaganda política es un manjar. El nuevo gobierno nació con la bandera enhiesta del combate a la corrupción. Pasaban los meses y la pesca era pobre.

La famosa paciencia de pescador no rendía frutos. Los reclamos se multiplicaban, aparecía la impaciencia social.

 Vino luego la voz de los hechos. Empezaron a meter tras las rejas a ejemplares de  alto calado: Rosario Robles, Alonso Ancira, Juan Collado, Genaro García Luna, y ahora…Emilio Lozoya.

Este último, el  rey de los establos de Augías..

Lo de  García Luna hay que verlo como el ejemplo de un político con fortuna. López Obrador la tuvo (al ser capturado en Estados Unidos) en ese caso, y en otros, como   se ha visto. Pero hay también  quienes creen que la fortuna existe, pero te tiene que encontrar trabajando. Y el nuevo gobierno no ha cejado en la promesa de atacar la corrupción de raíz.

Los hechos y los días, lentamente, le dan la razón.

Ya hay especímenes tristemente célebres con el estigmatizante traje a rayas.

Emilio Lozoya es todo un caso. Una especie de tapabocas para quienes impugnan al presidente López Obrador su modesta formación académica. Estamos ante el caso de un graduado del ITAM, con títulos del extranjero y ponderado por el Foro Económico Mundial como un “Joven Líder Mundial”.

Es parte del grupito selecto de “los graduados” que formaban la burbuja de Peña Nieto. Luis Videgaray y Meade incluidos. Ellos, los que sabían como salvar a México, como lanzarlo hacia el primer mundo.

Y así nos fue…

Un saqueo espantoso, un estercolero nauseabundo…

El expediente de abusos y hechos punibles de Lozoya es inaudito. Se ha ventilado, es un escándalo, apesta. La justicia suele ser  lenta cual tortuga, pero finalmente cae seco el golpe del hacha.

El apetito del derroche, dice lo documentado, era insaciable. Más y más fortuna, lujos, ostentación, negocios, cuentas, depósitos, secuaces, contubernios.

Carne fresca para los leones. Tan suculenta para el momento que vive el gobierno del país.

Como si por arte de magia se movieran las piezas. Van poniendo la mesa con los peces obesos y mofletudos que generó el productivo horno del peñanietismo.

Este caso tiene, además, su filón de drama. La madre y la hermana de Lozoya entran también a escena como beneficiarias del mundo de corrupción. ¿Ingenuas?. No, eso no cabe en estos casos. La seducción de la perversidad arrastra a las más castas conciencias.

Son de imaginarse las escenas en las que el hijo y hermano brillante,  exitoso, quería compartir la abundancia con la familia. Jugosísimas cuentas multimillonarias en dólares usando el santo nombre de la parentela. Los de más confianza, todo dentro de la familia.  Nada más un tiempecito.

La analogía con los baños que se daba el viejo Rico Mac Pato en su gigantesca arca de billetes y monedas de oro, no es forzada en este caso.

El habla coloquial lo dice de modo gráfico y callejero: Lozoya parecía no tener llenadera.

El proceso se va a llevar tiempo. Pero además, como los papalotes, parece que tendrá una larguísima cola. La red de complicidades es variada y extensa. Hay hombres públicos y empresarios.

 Y, la Fiscalía de la República tiene en sus manos un productivo expediente. Este, en su modalidad política, puede ser administrado hábilmente por el gobierno federal.

Podrá ir a fondo tanto como lo requiera la necesidad de oxígeno en los días por venir.

Por lo pronto, Lozoya es apetitoso tema que alimenta el escenario una buena temporada.

 Sólo los tiempos por venir y las circunstancias habrán de determinar si también entra en escena el expresidente Peña Nieto. Y algunos del gabinete en su cuadro de actores.

xgt49@yahoo.com.mx

Vistas: 912
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs