Los derechos humanos se han considerado como una parte fundamental en el desarrollo de cualquier democracia;, su búsqueda se ha convertido en una tarea fundamental de los estados para garantizarlos. Los discursos políticos se centran en su promoción y difusión como un estandarte que enarbolan todos los candidatos a cargos de elección popular.
Sin embargo en el caso de México pareciera que los avances por los derechos humanos son mínimos e incluso inexistentes. Los escalofriantes casos que se han suscitado en torno a los asesinatos tanto de hombres como de mujeres nos demuestran que los esfuerzos del Estado son prácticamente nulos, y que la vida en México es más una cosa de suerte que una garantía. El ascenso de la violencia y la forma en la que ésta se manifiesta nos deja cada día más atónitos e indignados sobre lo que ocurre a nuestro alrededor.
Más artículos del autor
Hablar de derechos económicos, sociales y culturales queda muy lejano en un país en el que la violencia se ha generalizado y se ha vuelto una moneda de cambio en la sociedad. ¿Cómo desarrollarnos como seres humanos en un país en el que el respeto por la vida no tiene ningún valor?
Los derechos humanos aún siguen mirándose como una concesión que el Estado nos otorga, como algo a lo que hay que “acceder”. Esta visión genera una clasificación en el que algunas personas pueden gozar de la protección de sus derechos humanos sin mayor esfuerzo, mientras que miles de víctimas en todo el país ven sus derechos humanos vejados a diario. Esta visión debe transitar hacia la de ver a los derechos como una obligación del Estado a garantizar el respeto a la vida.
Cuando un Estado no garantiza este bien tan preciado y único deja de cumplir con su razón de ser, ¿para qué contribuir con impuestos cuando lo más básico qué es la vida no tiene ninguna garantía? ¿En dónde quedan todos los tratados internacionales que México ha firmado si su aplicación es una letra muerta?
Los derechos humanos deben entonces transitar hacia una obligación irrestricta que el Estado debe garantizar para asegurar nuestra integridad como seres humanos, debe ser el tema central en la agenda nacional, de lo contrario estaremos construyendo un país sobre un cimiento de arena movediza que cada día tiende a hundirse más y, que en un recorrido histórico hemos podido ver con nuestros propios ojos, el aumento de la violencia y la inseguridad en la que se encuentra nuestro querido país.