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Opinión



El tigre y la educación

Lunes, Diciembre 2, 2019 - 06:35
 
 
   

Ayer se cumplió un año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO)

"El que suelte al tigre, que lo amarre, ya no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral, así de claro…”

Andrés Manuel López Obrador.

https://www.milenio.com/cultura/que-significa-la-frase-de-amlo-amarrar-al-tigre

Ayer se cumplió un año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y como reflejo de la enorme polarización que priva en la sociedad mexicana, se conmemoró por un lado con un festejo auto-organizado por el mismo primer mandatario con sus simpatizantes y por otro, con una manifestación de protesta convocada por diversos actores de la sociedad civil y los partidos de la muy disminuida y fragmentada oposición.

En el discurso pronunciado en el Zócalo de la Ciudad de México ante miles de seguidores AMLO hizo un balance, por supuesto muy positivo, de este primer año de gestión y habló del cumplimiento de 89 de 100 compromisos de campaña de acuerdo con sus propios datos e interpretaciones de la realidad nacional mientras en el Monumento a la Revolución los oradores y participantes de la marcha reclamaron el incumplimiento de las promesas básicas de combate a la corrupción, seguridad y paz, crecimiento económico y mayor democracia.

Cada fin de un período toca sin duda hacer balances y han sido muchos los que se han publicado y se seguirán publicando en los periódicos y difundiendo en los medios electrónicos en estos días.

Uno de estos artículos de opinión que llamó mi atención fue el de Carlos Elizondo Mayer-Serra en el diario Reforma de este domingo titulado El tigre, en el que cita la declaración de campaña de AMLO en la Convención Nacional Bancaria de marzo del 2018 que aparece como epígrafe de mi entrega de hoy. La legitimidad democrática que le da la enorme cantidad de votos obtenidos en la elección y su todavía muy alta popularidad hace que el presidente, dice Elizondo, pueda decir y hacer casi cualquier cosa sin que ese tigre que es el pueblo harto de años de gobiernos ineficaces y corruptos reaccione.

Sin embargo, plantea el mismo analista, esta especie de luna de miel de todos los mandatarios no dura eternamente y el pueblo “no vive de promesas toda la vida”, por lo que la popularidad del titular del ejecutivo y la intención de voto por su partido empiezan a mostrar una disminución gradual, ante lo cual tendrán que venir resultados porque ese tigre puede saltar “por donde menos se espera”. El artículo de Elizondo puede leerse en la siguiente liga:

https://www.reforma.com/el-tigre-2019-12-01/op169427?pc=102

El artículo referido me hizo pensar en la situación de nuestro sistema educativo después de la (contra) reforma educativa recientemente aprobada y siguiendo la imagen de la declaración del entonces candidato presidencial, diría que en el ámbito de la educación, el tigre –que de alguna manera habían soltado el presidente Peña Nieto y sus sucesivos secretarios de educación pública con la deficiente instrumentación y la desastrosa comunicación de la reforma educativa del 2013- fue nuevamente amarrado por los diputados y senadores que aprobaron una nueva legislación que cumplió con la promesa lópezobradorista de derogar la reforma anterior.

En efecto, después de cuatro o cinco años de protestas expresadas en plantones, manifestaciones, paros, bloqueos, etc. que llegaron en algunos casos a ser violentos y a producir incluso víctimas mortales como en el caso de Nochixtlán, Oaxaca por la torpe y reprobable reacción de las autoridades ante esta ira magisterial desbordada, la situación en la que inició este ciclo escolar fue mucho más tranquila y estable, salvo algunos incidentes menores.

Como lo decía en este espacio la semana anterior, la polémica y la protesta llegaron incluso a manifestarse en los congresos nacionales de investigación educativa donde hubo en las dos ocasiones anteriores a las de este 2019, un ambiente muy tenso que llegó a expresarse en gritos, reclamos y descalificaciones a los entonces consejeros del hoy extinto INEE.

Varios investigadores nacionales muy reconocidos abanderaron estas protestas y por momentos dejaron su papel de analistas y se asumieron como activistas de esta protesta magisterial en contra del Servicio profesional docente –hoy también derogado- y sus reglas de operación.

En este XV congreso nacional (CNIE) celebrado en Acapulco  -del que hice una síntesis personal en el artículo anterior- estas protestas y tensiones desaparecieron prácticamente. Decía en ese resumen que se presentó “sin pena ni gloria” la conversación educativa de la nueva Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación y los investigadores que en las ediciones anteriores del congreso se mostraron combativos generando manifiestos y recolectando firmas estuvieron ahora totalmente tranquilos y centrados en sus ponencias y conversaciones educativas que no fueron especialmente críticas de los cambios legislativos de este sexenio. Los profesores y normalistas que participaron estuvieron también acudiendo a los distintos espacios sin ninguna manifestación de reclamo político.

En síntesis parece que en este año el gobierno ha logrado “amarrar al tigre” que se había desatado por la inconformidad ante la modificación del Status quo que privó durante décadas. Esta puede ser una buena noticia, salvo que por lo que parece, esta calma ha renacido porque la (contra) reforma aprobada implica en buena medida el regreso al pacto corporativo histórico que ha impedido la verdadera transformación de la educación nacional.

Estos cambios legislativos aunados a muchas promesas y compromisos pactados con los liderazgos gremiales del magisterio –como garantizar plazas para todos los egresados de las normales- tienen mucho que ver con que el tigre esté ahora nuevamente bajo control.

Pero como dice Elizondo en su artículo, el pueblo –y el magisterio- no vive de promesas –y compromisos- toda la vida y si se echa un vistazo al presupuesto del próximo año y se miran los recortes en prácticamente todos los rubros de la educación y si se toma en cuenta lo complicado que va a resultar cumplir con lo prometido, es muy posible que este tigre vuelva a saltar por donde menos se espera.

De manera que mi balance personal no resulta muy optimista porque veo por un lado, un escenario en el que el tigre –que nunca tendrá satisfechas todas sus ambiciones- vuelva a saltar y por el otro, un escenario en el que el tigre siga amarrado y nuestra educación continúe durmiendo el sueño de los justos que implica el retorno al cómodo acuerdo entre el gobierno y las cúpulas magisteriales.

En ambos casos, no veo una verdadera apuesta por hacer de la educación una de las palancas para el desarrollo del país.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

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