Las autoridades migratorias de Estados Unidos detienen por igual a niños y adultos por su situación migratoria irregular. Existen dos tipos de niños migrantes, los que migran solos o acompañados; el ser detenidos representa ya una violación de los derechos humanos, peor aún, actualmente en el gobierno de Trump los infantes son recluidos en centros de detención pasando hasta un mes separados de sus familias, inclusive, algunos ya no volverán a ver a sus padres, esto como parte de la política llamada “Tolerancia cero”. La mayoría de los niños migrantes provienen de Guatemala, Honduras y El Salvador y las razones de migrar son muchas: pobreza, el cambio climático, la violencia propagada por las pandillas como la “Mara Salvatrucha”, han orillado a las familias y niños a salir de sus países, recorren un camino incierto hacia Estados Unidos, se arriesgan con tal de mejorar su situación de vida.
El problema de los niños migrantes centroamericanos también involucra a México; el gobierno se ha visto superado por este problema social, donde también se han violado sus derechos humanos al estar en centros migratorios por largos períodos, y donde tampoco tienen las condiciones necesarias para su cuidado. El fenómeno migratorio en el último año ha rebasado cifras históricas y la capacidad de los gobiernos de México y Estados Unidos.
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Esta gran ola migratoria en Estados Unidos, comenzó el año pasado y ha alcanzado un número récord de 76,000 menores detenidos, quienes migraron solos. Los números son sorprendentes, y superan a los de 2014, donde se habían presentado más casos y donde sobrepasó la capacidad del gobierno; el entonces presidente Barack Obama tuvo que pedir fondos especiales para aliviar esta situación, algunos niños se alojaron con padrinos: adultos que se ofrecían a cuidarlos, como consecuencia el sistema de albergues creció drásticamente. Sin embargo, el gobierno de Donald Trump creó la mencionada política: “Tolerancia Cero” que busca desalentar la migración de manera general, al separar a las familias y ha buscado hasta quitarles la custodia de los niños.
Los centros de detención para niños tienen grandes deficiencias, esto evidenciado por el periódico “The New Yorker” que se dio a la tarea de entrevistar a un grupo de abogados, que a su vez hicieron lo mismo con un grupo de 60 menores para saber en la situación que se encontraban en un centro de detención de El Paso, Texas, originalmente dirigido para adultos pero que en la actualidad sirve para alojar a los menores de edad. A lo que los niños refirieron: que no había suficiente personal, que a veces eran “cuidados” por niños mayores, que no se aseaban diario, que se habían contagiado de piojos y que dormían en el suelo sin las cobijas necesarias para soportar el frío (The New Yorker, 2019)
Cuando la prensa estadunidense empezó a publicar detalles sobre la política “Tolerancia cero” se dijo que se iba a ejercer un acuerdo llamado “Flores” (1997) que son lineamientos especiales que protegen los derechos de los niños de no ser detenidos por más de 20 días, mientras sus padres están en proceso. Sin embargo, esto no ha sido así, los niños permanecen más de un mes dentro de los centros de detenciones, bajo condiciones inadecuadas como se mencionó anteriormente.
Los niños han tenido que declarar enfrente de un juez como parte del proceso burocrático de reunificación con sus familias, los infantes, algunos menores de 5 años, son interrogados en una audiencia frente para saber su situación, se les asigna un abogado y una niñera; los niños apenas y pueden responder las preguntas y continuamente se escuchan llantos.
El gobierno paga a abogados sin fines de lucro para que defiendan a niños como “Nayeli”, de 12 años quien escapó de la violencia en Guatemala. Un abogado de la organización “Caridades católicas” la representó en el tribunal. La menor le explicó a la jueza que estaba detenida en el refugio “Cayuga” en Nueva York, a pesar de que su tía estaba en New Jersey. El proceso se había alargado porque el gobierno aún no había procesado las huellas dactilares de tía para asegurar que Nayeli terminara en un lugar seguro. A veces los niños terminan en extremos opuestos del país. Es un desastre,” dijo la Dra. Luz Townshend Miranda, una psicóloga infantil de Manhattan que frecuentemente testifica en casos familiares y penales de Nueva York. “Ese trauma, especialmente para los niños, es uno que puede impactarlos por el resto de sus vidas. Mientras más chico sea el niño, más trauma va a sufrir. Existen también niños que hablan lenguas indígenas que tienen mayor dificultad, pues es generalmente les ponen un traductor en español. Otra razón por la que los niños inmigrantes siguen compareciendo solos ante los tribunales es que el gobierno de los Estados Unidos sigue separando a las familias migrantes cuando cruzan la frontera en busca de refugio. Aunque un juez federal ordenó a la administración del Presidente Trump que detuviera las separaciones en junio de 2018, el gobierno continúa separando a las familias si los padres parecen tener un historial criminal o un apellido diferente al del niño Actualmente se han separado 5, 500 familias, según la organización ACLU: Unión Americana de Libertades Civiles (Univisión, 2019)
La directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe: María Cristina Perceval, aseveró que los países deben garantizar el bienestar físico y emocional de todo niño y niña migrante y asegurar su permanencia junto a sus familias, en condiciones de seguridad y dignidad, respetando su interés superior en toda actuación y decisión oficial. Ningún niño debe ser víctima de actos discriminatorios por ningún motivo (UNICEF, 2019).
Los países receptores de niños migrantes deben de hacer cumplir sus garantías bajo principios como: 1) el interés superior del niño y niña; 2) la igualdad y no discriminación, 3) el derecho a expresar su opinión y ser oído/a; y 4) el derecho a la vida. Además, estos principios generales se relacionarán junto a otros que responderán a circunstancias específicas como en el caso de niños/as no acompañados/as o solicitantes de asilo. La Corte Interamericana de Derechos Humanos exige que de ninguna manera los niños sean privados de su libertad; si viajan en familia, esta debe mantenerse unida. (CIDH, 2018).
Es evidente que la detención de niños migrantes es violatoria de sus derechos humanos, en principio no deberían ser detenidos, en segundo lugar, es condenable que se les separe de sus padres. La pregunta es: ¿por qué el gobierno de Estados Unidos no hace lo necesario para reunificarlos con su familia más cercana? Esto mientras sus padres enfrentan los procesos judiciales por migrar sin documentos, que también es injusto.
Y es que Estados Unidos aún no se compromete a respetar los derechos de los niños, es uno de los tres países que aún no ratifican la Convención sobre los Derechos del Niño (1989) junto a Somalia y Sudán del Sur. Hasta el año el año 2005 la Corte Suprema de EEUU sostuvo que era constitucional que los gobiernos estatales ejecutaran a niños, si esto pasa al interior de su propio país con sus connacionales, no sorprende que violen los derechos humanos de los niños extranjeros.
Es urgente que el gobierno de Estados Unidos respete el derecho de los niños de mantenerse junto a sus padres, y a los menores no acompañados preguntarles si desean ser repatriados o si buscan ser asilados, esto basado en los principios: interés superior del niño y el derecho de expresar su opinión; además de respetar el derecho internacional de asilo, ya que los menores huyen de la violencia y del reclutamiento de las pandillas que les exigen unirse y si no lo hacen está en riesgo su vida. Hasta ahora sorprende el silencio de los países donde hay más expulsión de niños migrantes hacia Estados Unidos: Guatemala, El Salvador y Honduras, no ha habido ningún exhorto hacia el gobierno estadunidense, preocupa el desinterés de las autoridades centroamericanas.