“La ideología tiene que ver directamente con el encubrimiento de la verdad de los hechos, con el uso del lenguaje para ofuscar u opacar la realidad al mismo tiempo que nos vuelve miopes”.
Paulo Freire
Más artículos del autor
Dice Naomi Klein, periodista e investigadora canadiense, que la gente no necesita liderazgos ideológicos o dogmáticos sino mecanismos y herramientas para resolver sus problemas.
30 millones de mexicanas y mexicanos creyeron que por fin llegaría un presidente que resolvería los grandes males del país y por eso votaron en el 2018 por la denominada cuarta transformación. Sin embargo, a un año del ejercicio de gobierno, la inseguridad, el desempleo, la corrupción, la desigualdad y la impunidad no han cambiado, al contrario.
Visto en términos generales y desde una perspectiva crítica, evaluando resultados, el primer año de gobierno de AMLO ha sido un año perdido: cero crecimiento económico, casi 30 mil muertos, miles de empleos perdidos, 9 de cada 10 delitos sin castigo, disminución de la inversión extranjera, desaceleración del sector turístico, contracción del sector primario y secundario, etc.
En términos objetivos, los resultados son mediocres… ¿pero para quién?
Mientras amplios segmentos de la población vemos que el país no va por buen rumbo, otro tanto lo ve diferente. En la encuesta publicada por María de las Heras este lunes 25 de noviembre, un 68% de los encuestados aprueba la gestión de AMLO y acepta que el país va muy bien, otras mediciones sostienen que la aceptación del Presidente ya es menor al 60% y sigue bajando.
Aunque varios políticos ponen mucha atención en las encuestas, a AMLO parecen no importarle y tampoco a sus seguidores, pues están más que convencidos que este primer año ha sido todo un éxito, porque:
- Ha combatido la corrupción, quitándole negocios millonarios a firmas o empresas beneficiadas con anteriores administraciones. Caso concreto es el frustrado aeropuerto.
- Ha desaparecido programas sociales como Prospera, Seguro Popular, Estancias Infantiles, entre las más destacadas políticas emblemáticas de anteriores administraciones, justificando malos manejos. La sustitución de estos programas por apoyos directos, obviamente ha sido bien vista y aceptada por los nuevos beneficiarios.
- La política de austeridad republicana, si bien ha paralizado el funcionamiento de algunas dependencias federales, estatales y hasta de ayuntamientos como es el caso de Puebla capital, representa un mensaje directo al grueso de la población que descalifica los altos gastos del gobierno.
- La no confrontación sino hasta sumisión al Presidente de los Estados Unidos, si bien representa una incongruencia a lo prometido en campaña, parece estarle dando resultados a AMLO. Sin duda el más contento con esta política binacional es el propio Donald Trump, quien ha disminuido el flujo de migrantes mexicanos a Estados Unidos, mientras nuestro país hace el trabajo sucio en contra de los migrantes centroamericanos.
- La parálisis y recesión de la economía nacional le abre a AMLO la oportunidad de revivir el viejo modelo de Estado de Bienestar. Ya lo dijo y aunque pareciera una locura, podríamos regresar a la época en que algunas personas hacían hoyos y otros los tapaban. Esto respecto a que los ciudadanos podrían construir caminos con sus propias manos, olvidándose de las empresas constructoras.
Por estas y otras características, el perfil del gobierno lopezobradorista se parece un poco al de Lázaro Cárdenas pero mucho más al de Luis Echeverría: populista, subsidiario, indigenista, discurso a favor de los más pobres, nacionalista, justificadamente autoritario en la aplicación de la ley, demócrata en el discurso pero controlador de las instituciones, sin contemplaciones para la oposición política e incluso con la prensa crítica y desde luego, busca eliminar los contrapesos.
Esta forma de hacer política le está ocasionando daños al país. Tan es así que al presentarse el Índice de Competitividad Internacional 2019, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) lo titula: “México: sueños sin oportunidad”.
No debemos resignarnos a aceptar que ese es el destino que nos toca vivir. México es mucho más grande que el gobierno y sus malas decisiones. Asumamos el compromiso de seguir trabajando todos los días por un mejor país, porque somos más los que queremos un México con mirada al futuro.
Mtro. César Marcelino León