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Opinión



Regresa el fantasma del San Fernando, Tamaulipas

Martes, Marzo 12, 2019 - 14:16
 
 
   

Inaceptable el intento del Gobierno Federal por minimizar este nuevo secuestro

El pasado jueves 7 de marzo, un comando armado secuestró a 22 migrantes que viajaban en autobús en la región de San Fernando, Tamaulipas y de no ser porque el chofer hizo la denuncia, aclarando que el resto de los pasajeros sí llegaron sanos y salvos a la estación, no se tendrían más datos del hecho.

Lo grave es que el gobierno de Tamaulipas, que encabeza Francisco García Cabeza de Vaca, ocultó la información por cuatro días. Incluso se dijo, primero, que fueron 19 personas y en redes sociales circuló que la cifra era en realidad de 22. Lo que puso en riesgo la seguridad de miles de pasajeros que cotidianamente utilizan el transporte público en la zona.

Este nuevo hecho nos remite a la masacre de San Fernando, Tamaulipas, en el año 2010, cuando, igual, un comando asesinó y dejó expuestos los cuerpos de 72 migrantes, en un contexto de disputas por el control de los territorios y lo que en ese momento se interpretó, desde la academia, como una nueva gramática espectacularizante de la violencia.

Después de la masacre de San Fernando, se comenzaron a reproducir denuncias sobre el secuestro de migrantes, sobre todo en la región norte del país. Hubo un recrudecimiento de la violencia contra este sector y los migrantes se contaron por cientos o miles. Nunca supimos las cifras ni la realidad de lo que ocurrió.

Sobre la matanza se generaron decenas de trabajos de investigación que apuntaban a tres hipótesis. La primera, la menos creíble, que los criminales querían reclutar a los migrantes, pero éstos se negaron. La menos creíble porque en todas las entrevistas que he realizado, en mis trabajos de investigación, todos ellos se dicen dispuestos a lo que sea para salvar la vida en su peligroso tránsito. La segunda hipótesis, apuntó a que se trataba de un mensaje puesto por el Cártel de Los Zetas contra el Cártel del Golfo, por el control territorial; y la tercera, un mensaje de los cárteles de la droga para advertir a los polleros que ese “negocio” ya no era suyo y tendrían que pagar una especie de derecho de piso por trasladar migrantes por Tamaulipas.

Y es que en ese momento, en 2010, los cárteles de la droga comenzaron a diversificar sus actividades hacia el tráfico de personas.

Déjeme contarle que esta “mercancía” reporta ganancias multimillonarias, si se considera que los migrantes centroamericanos pagan hasta 8 mil dólares a los traficantes, para que los lleven desde Honduras, hasta Estados Unidos.

Muchos, me han relatado, que tienen, amigos, hermanos, primos, dispuestos a pagar grandes cantidades de dinero para sacar a sus familiares del infierno de pobreza y violencia que se ha agudizado en Centroamérica en este milenio.

Ahora bien, el tema del secuestro ocurrido la semana pasada, se ofreció, por parte del Gobierno, con un enredo total.

Lo que se sabe es que un camión de la empresa Transpaís, líder en el noreste del país, salió de Tampico, el pasado jueves 7 de marzo, a las 6:55 de la mañana. El autobús 9526 fue haciendo paradas en el camino y llegó al tramo carretero entre Reynosa y San Fernando, Tamaulipas, con 41 pasajeros, donde lo detuvo un comando armado de dos camionetas. Los delincuentes bajaron de manera selectiva a los pasajeros, presuntamente migrantes, aunque no hay ninguna denuncia, y huyeron.

El hecho, fue informado por el gobernador de Tamaulipas cuatro días después, poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros que cotidianamente utilizan esa ruta. Y no es para menos, pues hay que recordar que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no ha atinado a dar un cauce de solución a las caravanas de migrantes que comenzaron a llegar desde octubre de 2018 a México y que se han esparcido por diversas ciudades fronterizas.

Algunas fuentes de la Fiscalía General de la República declararon no tener certeza de que las víctimas del secuestro sean  migrantes y otras dependencias ofrecieron datos y referencias, por demás imprecisas y ambiguas.

Hoy por la mañana, en su conferencia mañanera, el presidente habló de la hipótesis de que los migrantes no desaparecieron, sino que ingresaron a Estados Unidos, pues ya son dos casos similares en lo que va de su gobierno. “Se está investigando para tener certeza, porque hay hipótesis de que es una forma de introducirse al territorio estadounidense. No es que desaparezcan, sino que cruzan así la frontera”, explicó.

El jefe del Ejecutivo agregó que se está solicitando información a Estados Unidos. “Estamos pidiendo información al gobierno centroamericano y al estadounidense”.

No sé cómo lo vea usted, pero a mí me parece inaceptable el intento del Gobierno Federal por minimizar este hecho, pues no sabemos si se trata de un nuevo episodio de disputas criminales por el control de los territorios, si se recrudecerá el secuestro de migrantes, si son los únicos.

Este nuevo episodio de violencia amerita seriedad y acciones. No podemos permitir que regrese el fantasma del asesinato de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas.

Si tiene algo que contarme, escríbame. Me interesa mucho su opinión. norcudi@gmail.com


Semblanza

Norma Angélica Cuéllar

Periodista egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), maestra en Gobierno y Asuntos Públicos también por la UNAM. Se ha especializado en la investigación de los temas relacionados con política mexicana, derechos humanos, religión y migración, publicados en diarios y revistas de circulación nacional.También desarrolló la investigación Políticas públicas para los trabajadores agrícolas guatemaltecos en Chiapas y desafíos de la migración en la frontera sur mexicana. Actualmente cursa el doctorado en Sociología en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego”, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, cuya investigación está centrada en la vulnerabilidad y derechos humanos de los migrantes de tránsito por México.

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