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OPINIÓN

El posicionamiento de México frente a la crisis de Venezuela

La política exterior del nuevo gobierno de México, retoma el principio de “la no intervención"

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados por la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Ha investigado y escrito al respecto en libros y revistas 

Miércoles, Enero 30, 2019

El pasado 23 de enero se autoproclamó “presidente de Venezuela” el joven Juan Guaidó, apoyado por un buen número de países del continente americano, el pseudo presidente, respaldado y financiado por Estados Unidos, decidió desde hace tiempo confrontar al gobierno de Maduro, al ser un opositor de Chávez desde sus épocas estudiantiles, hasta recientemente como diputado y presidente de la Asamblea Nacional. Sin embargo no cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas venezolanas (fieles a Nicolás Maduro) ni tampoco con la aprobación de los países aliados al régimen, como Cuba, Rusia, Bolivia y China. Nuestro país, México tiene una posición neutral, una postura nueva en nuestra política exterior, que concuerda con la de antaño, y que rompe con la de la administración pasada, pues Luis Videgaray, ex titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), constantemente expresaba su descontento con el régimen de Maduro y varias fueron sus descalificaciones, en diversos foros internacionales.

La política exterior del nuevo gobierno de México, retoma el principio histórico de “la no intervención”, sustentada en la “Doctrina Estrada”, la cual se proclama por la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de otros países. El Secretario de Relaciones Exteriores: Genaro Estrada, en 1930, expuso los principios de esta política, la cual involucraba que México no se pronunciaría sobre la legitimidad de otros países, ni tampoco los calificaría. Esta política ayudaría a nuestro país a mantener relaciones estables y duraderas con otros países con diversas ideologías (BBC, 2019). Estos ejes de la política exterior también están plasmados en el artículo 89, fracción X de la constitución.

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Ciertamente el gobierno de AMLO, tiene como prioridad la relación con Estados Unidos y con los países centroamericanos. Pero frente a Venezuela su postura fue muy clara desde el 1 de diciembre del año pasado, ya que Nicolás Maduro fue invitado a la toma de posesión, y, aunque no llegó, sí asistió a la comida en Palacio Nacional, donde pudo saludar al presidente de México, de esta manera el nuevo gobierno le mostró al mundo que su postura no es de confrontación sino de cordialidad.

El jefe de Estado es el órgano principal de las relaciones exteriores de su país y representa a este en plenitud con las demás naciones. Siendo así, el presidente de nuestro país ha reiterado en infinidad de ocasiones que no hay mejor política exterior que la interior.

A principios de este año, AMLO en su paso por el aeropuerto, fue cuestionado por una colombiana respecto a la situación de Venezuela, el presidente reiteró “que no se mete en asuntos de otros países”, a lo que la mujer le reviró que “la indiferencia también mata”. Estos personajes son enviados especialmente para provocar, tanto así que en twitter la mayoría de los internautas calificó este cuestionamiento como absurdo. Pero la postura de México no es de indiferencia: la SRE emitió un comunicado donde México como Uruguay hacen un llamado a las partes involucradas, además al interior y al exterior del país para lograr la paz. El posicionamiento de México coincide con la de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) cuyo objetivo es unir esfuerzos para disminuir las tensiones, y así evitar escalamiento de la violencia. Nuestro país, junto con Uruguay se ofrecieron como mediadores para resolver el conflicto, a lo cual Maduro ya aceptó.

Es lamentable la situación de Venezuela, pero es reprobable la intervención extranjera y sus ambiciones respecto a la riqueza natural de este país. Es evidente que esta nación tiene una grave crisis económica, política y de derechos humanos, que ha orillado a millones de personas a abandonar su territorio, pero calificar a Maduro de “villano”, es negarse a ver otros aspectos que han permitido que Venezuela entrara en una crisis económica, como el bloqueo estadunidense, la inestabilidad del precio del petróleo, que depende en gran parte de Estados Unidos; y la oposición de la mayoría de la región latinoamericana al gobierno de Maduro.

La situación de Venezuela es peligrosa, pueden presentarse incidentes de violencia y esto en gran parte será responsabilidad de Estados Unidos. Es reprobable la injerencia de este país en la política interna de las naciones, para lo cual siempre ha argumentado “su defensa a los derechos humanos”, sin embargo hace poco vimos como a través de una política inhumana, llamada “Tolerancia cero” separaron a miles de niños migrantes de sus padres en la frontera con México.

A pesar de las adversidades, Maduro cuenta con el respaldo de las Fuerzas Armadas, y de grandes potencias mundiales como China y Rusia, lo cual le resta poder al “autoproclamado presidente”. Además en la Organización de Estados Americanos (OEA) no se llegó a un consenso para el reconocimiento de Guaidó, tal como lo quería Mike Pompeo, secretario de estado de Estados Unidos.

Concuerdo con la posición del gobierno de México de hacer un llamado a la paz y a la conciliación y sobre todo que se respeten los derechos humanos de los venezolanos. Es urgente que la tranquilidad llegue a esta nación y que se respete su soberanía, el pueblo es el que tiene que decidir sobre su futuro y no fuerzas externas a este país.

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