La enfermedad de Alzheimer, descrita en 1901 por el psiquiatra alemán Alois Alzheimer, es una de las varias demencias que afectan a los humanos. Se incrementa su incidencia después de los 60 años y dado que la pirámide poblacional muestra que la población envejece, el número de enfermos se está incrementando, de tal forma que existen 50 millones de casos hoy y para el 2050 se espera haya 150 millones de enfermos en el mundo.
Una característica de la enfermedad de Alzheimer no solo afecta al paciente, sino que también lo hace a su familia y a la sociedad ya que se requiere un gran soporte para este tipo de pacientes. Solo el 1% de los pacientes con Alzheimer se debe a causas genéticas, debido a la expresión de un par de proteínas denominadas pre-senilina (de senil= viejo), las cuales dañan a las células del cerebro (neuronas). El resto de los enfermos de Alzheimer se deben a causas ambientales que aún no han sido determinadas. Así que muchas de las investigaciones se han dirigido a la prevención. Entre ellas está mantener una dieta balanceada, realizar ejercicio de manera regular, así como mantener activo al cerebro como leer, jugar ajedrez, hacer crucigramas, o resolver el juego Mahjong, etc.
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En un estudio reciente en ratones con Alzheimer se ha mostrado que el ejercicio que combina 3 a 5 minutos de carrera seguido de 3 a 5 minutos caminado por 4 a 6 veces todos los días produce que aumenten el número de neuronas en áreas del sistema nervioso relacionadas con la memoria, como el hipocampo, y que éstas produzcan el denominado factor neurotrófico del cerebro (BDNF, de sus siglas en inglés). El BDNF es una sustancia que ayuda a mantener a las neuronas sanas y funcionales por lo que el ejercicio sería una herramienta para disminuir la demencia en los pacientes. Como no sabemos a quiénes nos afectará esta terrible enfermedad es mejor que empecemos ahora mismo en una actividad física similar a la ya probada en ratones.