Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Forma y fondo en la relación con el morenovallismo

Institucionalidad necesaria al asumir los cargos. Cludia y José Juan.

Carlos Figueroa Ibarra

Sociólogo, profesor investigador de la BUAP, especializado en sociología de la violencia y política. Doctor Honoris Causa por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Fue integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Morena (2015-2022).

Miércoles, Septiembre 19, 2018

Después del 1 de julio, la situación de Morena ha cambiado de manera esencial. En muchos lugares del país sigue siendo oposición, pero en lo esencial, se ha convertido en un partido de gobierno. Su dirigente principal, ya no es el líder histórico que en los últimos 18 años al menos, encabezó la oposición al establishment neoliberal. Hoy es el presidente electo de México y como él mismo lo ha dicho, esto implica que su comportamiento no puede ser el mismo, empezando por su discurso. Como todo gobernante, debe combinar lo que Max Weber llamó la ética de la convicción con la ética de la responsabilidad. Por ello, Andrés Manuel invitó a desayunar a un prominente personaje del referido establishment como lo es José Antonio Meade. Tuvo palabras de elogio para el presidente de México quien pasó de ser “Peña” a ser el “Presidente Peña Nieto”. Y aún en medio del conflicto poselectoral por el fraude cometido por el morenovallismo en Puebla, fue fotografiado dándose un apretón de manos con uno de los implicados en dicho fraude, el gobernador Antonio Gali.

No me escandaliza entonces, que José Juan Espinoza, actual presidente del poder legislativo de la entidad, haya sido parte de la noticia de que en algún momento dicho poder legislativo, incluida la bancada de Morena, tendrá que reunirse con dicho gobernador, aunque sea cuando su período de gobierno esté por expirar. Aunque Gali sea conspicuo representante del morenovallismo que busca imponerse a través de un fraude. No me escandalizaría tampoco ver a José Juan  sonriente, platicando amenamente con el gobernador Gali y dándose con él, el ritual abrazo entre políticos. Lo que no entiendo muy bien todavía -tras ver fotos y leer crónicas del afable encuentro en un acto protocolario con motivo del aniversario de la independencia-, es el motivo de todas sus acervas críticas a la presidenta municipal electa Claudia Rivera Vivanco. Como es sabido, José Juan encabezó las críticas a ella por haberse reunido con Gali para tratar temas que les competían después de ser electa. Confieso que no tengo una opinión formada con respecto a si era el tiempo político adecuado para esa reunión o para coincidir con Luis Banck en un viaje a Nueva York. 

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Lo que no me parece sólido es el argumento de que Claudia no tenía derecho a reunirse con algún personaje del morenovallismo porque no ha tomado posesión de su cargo. En cambio José Juan sí tenía derecho porque ya es diputado y preside el poder legislativo local… Como si ser electo o estar ya en el cargo, cambiara la situación de Gali con relación al fraude. Entrados en rigorismos, ¿era necesario aparecer en un simple acto protocolario con el jefe de un gobierno implicado en un fraude electoral? El enconamiento provocado por un fraude del cual cada vez hay más evidencias, acaso nos haya hecho perder el buen sentido y hacer  tormenta de un vaso de agua. Hoy lo esencial es mantener una postura indeclinable frente a las pretensiones del morenovallismo de continuar gobernando a través de la imposición. La vida nos está mostrando que seamos solamente funcionarios electos o ya en funciones, la institucionalidad obliga a mantener comunicación con los funcionarios gubernamentales en temas referidos a la entrega y recepción. Las próximas semanas serán intensas en relación a la lucha contra el fraude electoral. El fondo de la actuación de los integrantes de Morena sean funcionarios o no, se medirá por la actitud que se tenga con nuestro candidato y por nuestra lucha indeclinable contra el fraude.

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