En estos tiempos políticos de veda electoral es pertinente mencionar cómo decisiones políticas pueden tener un alto impacto sobre el desarrollo científico y tecnológico. Es claro que los jóvenes británicos no están de acuerdo con el Brexit por el impacto negativo que tendrá sobre su formación académica, y sobre todo en su futuro en el mercado laboral en la unión europea.
Lo mismo aplica para las recientes decisiones de la administración del presidente Trump en Estados Unidos de América, al aplicar aranceles a un sinfín de productos de origen chino. Entre ellos partes para equipos de rayos X, o magnetos para equipos de tomografía y resonancia magnética funcional. Es probable que nadie de nosotros hubiera pensado que se podría afectar la infraestructura médica, a partir de aplicar costos adicionales a la importación de insumos para investigación y tecnología. Hasta ahora hay 545 productos que ya pagan un arancel y se espera se agreguen al menos 114 productos más. Muchos de ellos productos químicos y equipo médico que tendrán un impacto en los costos en la industria de la salud en Norteamérica.
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Si a lo anterior agregamos el incremento en los requisitos para la obtención de VISAS para realizar estudios en los Estados Unidos de América, en no mucho tiempo el sistema de investigación americano sufrirá un duro golpe en su capacidad científica, tecnológica y de innovación. Quizás con el cambio de gobierno se podría pensar en una política agresiva de captación de talento mexicano y de otras nacionalidades que consolide la planta de investigación del país, independiemente del área de conocimiento. Esta simple acción sería la base del despegue de México como un país donde el conocimiento sea una prioridad y que por lo tanto reciba al menos el 1% del PIB. Ojalá lo veamos pronto como una política de estado mexicano.