Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Crítica y autocrítica

¿Cómo aspirar a gobernantes o representantes de primera si somos ciudadanos de tercera?

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Domingo, Junio 10, 2018

Aún sin haber concluido el proceso electoral, ya se puede ir haciendo una larga lista de conceptos, falsedades, clichés, mentiras burdas, cinismo en grado superlativo y autocrítica, respecto de todos los actores en el proceso.

Y actores son todos, los activos y los pasivos.

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Por ejemplo, está claro que, al menos en Puebla, la lucha electoral no es de ideologías. Casi nadie ha expresado un programa de ideas políticas. Tampoco se ha visto un repaso bien articulado de la historia estatal y por qué no debe repetirse.

Todo consiste en una feroz disputa por afianzar el poder. De quienes lo tienen, una guerra muy cara para no dejarlo. A costa de todo.

Y lo que domina es palabrería hueca, retos bobalicones, tonterías en todos los tonos, promesas y babosadas.

ORGANOS ELECTORALES. Los órganos responsables de organizar las elecciones no son ni neutrales, ni democráticos ni transparentes. Son funcionarios impuestos, a veces por cuotas partidarias. Pero la mayoría ni siquiera por esa vía. Son imposiciones del poder que busca perpetuarse.

PROPAGANDA Y COSTOS. La propaganda más multiplicada, la que invade todo escenario es super millonaria. Sólo con ceguera voluntaria los funcionarios electorales no la ven. La gente sí, y traduce a pesos y las cifras son onerosísimas. Y el dinero salió de los bolsillos de la gente, por supuesto.

Los mensajes son falsos. Nada que provenga del gobierno es ni será gratuito. Todo procede del bolsillo del ciudadano.

CANDIDATURAS. Como nunca en la historia de Puebla y el país, las candidaturas son, en un altísimo porcentaje, de personas impresentables. Las mueve el botín, el robo desde un cargo público. Y en ese afán carente de la mínima ética, suman con inaudita desfachatez a esposas, hijos, cuñados y toda la parentela.

En estas jugarretas electorales, jamás se había visto tanta suciedad junta. Y en esa misma línea, el  oportunismo desenfrenado. Candidatos –mujeres y hombres- frívolos, trepadores, cazafortunas, carentes de educación, sin mérito alguno y con un lenguaje escatológico.

Usted los conoce, identifíquelos con nombres y apellidos.

PILLOS DE VARIADO PELAJE. De muchos aspirantes a cargos, desde los más encumbrados hasta los de medio pelo, se sospechaba o intuía su cuantiosa riqueza derivada del poder. Ahora todo eso se ha probado.

En  esta contienda han sido exhibidos con pelos y señales. Ejemplos de voracidad patológica  en propiedades y hasta compañías sentimentales debidamente documentadas,  han salido a la luz. Se descorrió el velo y se comprobó lo que se decía en voz baja.

Y nadie se sonrojó con esto. Lo que siguió o se vio es lo de siempre, cinismo puro. Defensas o argumentaciones burdas, simplonas, hipócritas. Las tres “des” juntas: delincuencia, descaro y desfachatez. Esos son los que aspiran a próceres de la patria.

EL PAPEL DEL PÚBLICO.  Y como si de una obra de teatro (muy mala por cierto, pésima) se tratara, el respetable también tiene su parte. Hemos visto la actitud de una parte de la sociedad sumamente deplorable. Comentarios o posturas carentes de un elemental sentido analítico. Juicios de programas de espectáculo televisivo, o derivados de chismes de las redes, con un humorismo infantil y chabacano.

Mucha gente que cae ingenuamente en el anzuelo de “comentaristas” o articulistas sin crédito ni peso moral. Personas que se nutren de noticias falsas, comentarios banales, profesionales o jefes de familia que pontifican a partir de chismarajos o modelos añejos,  hace mucho tiempo  superados por el sentido común o la información.

Quedarse en una actitud así, desprovista de información o estudios, de lecturas por lo menos, es también una irresponsabilidad que involuntariamente contribuye a la mala calidad de gobiernos que tenemos.

¿Cómo aspirar a gobernantes o representantes de primera, si somos ciudadanos de tercera?

Los desahogos, las condenas destempladas, las críticas sin proposición, esas las hace cualquiera, hasta un parroquiano de cantina. Eso para nada ayuda a la sociedad. Ese tipo de parlanchines o merolicos de feria no son mejores que la caterva de rufianes que quieren el poder.

Suena duro pero, seamos honestos, esto que aquí decimos abunda al derredor nuestro y es muy lamentable.

Nada es gratis en este mundo. Tener un juicio que merezca respeto por la solidez de sus argumentos cuesta. Y estamos obligados a pagar el precio. O aceptar seguir siendo cortesanos de lengua suelta.

xgt49@yahoo.com.mx

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