Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Opinar con juicio

Opinadores de todo tipo publican. La polarización es previa y no se debe a AMLO.

Xavier Gutiérrez

Reportero y director de medios impresos, conductor en radio y televisión. Articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Desempeñó cargos públicos en áreas de comunicación. Autor del libro “Ideas Para la Vida”. Conduce el programa “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

Lunes, Junio 4, 2018

A medida que se acerca la fecha electoral se intensifica la guerra verbal e impresa.

No debe extrañar. La política lo abarca todo, aún la actitud de quienes son ajenos a ella, la repudian o se abstienen. Esto mismo ya es tomar una posición política.

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Además, la política es pasión.

Precisamente por esto, es saludable observar y opinar con cabeza fría.  Aunque se vean los toros desde la barrera, es mejor ver las cosas con perspectiva, en su justa dimensión. Y poner bajo lupa mucho de lo que se  ve , lee o escucha.

Ejemplos abundan.   Se multiplican los  comentarios de analistas u opinadores cargados de prejuicios y odio, particularmente hacia AMLO.  Cuando la descalificación por antipatía entra por la puerta, la razón se va por la ventana.

Cuando uno ve o lee cosas así, o se pasa de frente o da vuelta a la hoja. Porque no va uno a encontrar el análisis equilibrado, ponderado, el cotejo de razones, la crítica honesta y leal.  No; lo que sigue son interpretaciones muy personales, profecías con una elevada carga negativa y odio sin sustento. Ahí no hay nada que ver.

¿El autor tiene derecho a manifestar su posición y opinión? Claro que sí, todo el derecho del mundo.  Pero a condición de asumir que se hace periodismo parcial. Con un color, un tono, o  una posición de partido. O desde la trinchera de la sinrazón o el anarquismo. O a veces por dinero, que es lo más despreciable del mundo.

Al cabo de leer o escuchar “eso”, uno calibra a los autores y los turna a algún sitio de desecho. Lo contrario no abunda, pero sí existe. Autores o comentaristas con agudo sentido crítico, una buena carga de razones, un sentido dialéctico que compara, refuta o enriquece una inclinación, pero  de ningún modo anula.

Estas lecturas o esos materiales nutren  el juicio, ensanchan la razón, aproximan a la verdad.

Se leen cosas o se ve el desgarre de vestiduras al decir “están polarizando al país”. Por favooor. Como si la nación fuera un todo granítico, armónico y cercano al edén. México tiene como pocas naciones una añeja polarización entre opulencia y miseria. El uno por ciento de sus multimillonarios en dólares (16 familias) tiene una fortuna de más de 95 mil millones de dólares, frente al resto de mexicanos.

México es una nación que exuda desigualdad, injusticia, corrupción e impunidad.

Sexenios van y vienen y todo se mantiene casi igual.

Los dos polos ahí están, con sus estratos medios, pero con un colchón de alrededor de 60 millones de pobres que tienen muy lejano el horizonte del bienestar. Por más que políticos, empresarios y demás poderes fácticos hablen de que luchan y ven por ellos y la salvación de sus almas.

Esta brutal polarización viene de lejos, no irrumpe con la presencia de Andrés Manuel.

“Ahí viene el populismo”, dicen también. A otro perro con ese hueso. A este país lo han gobernador o controlado con un populismo descarado y brutal. Reparten migajas y se quedan con colosales fortunas vía licitaciones, moches, empresas fantasmas, concesiones y licitaciones, contratos, desvíos, obras amañadas, presupuestos inflados o la santificada asociación de políticos y empresarios.

El Estado de México y Puebla, sin ir más lejos, son casi las joyas de la corona de ese populismo descarnado y cínico, igual que Veracruz, Quintana Roo, Coahuila, Guerrero, y muchos estados más.

“No voten con odio”, dicen también. Noooo, si quienes han saqueado al país merecen reconocimiento, aplausos y puentes de plata.

Nooo, si la cínica esposa  de Javier Duarte vive en la zona más rica de Londres gracias a sus purititos ahorros…

Los linchamientos en pueblos y ciudades no son por gusto y placer. La rebelión urbana a raíz del gasolinazo no fue por deporte; la desaprobación del 80 por ciento al presidente y su gobierno no parten de la ingratitud.

No faltarán aquí las voces opulentas que ante la insatisfacción y el hambre popular, recomienden al presidente: Dígales que si tienen hambre, pues que coman hamburguesas o pizzas..

Es pertinente, en estos tiempos de confusión, prejuicio y odio, irle llamando a las cosas por su nombre. ¿No le parece a usted?

xgt49@yahoo.com.mx

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