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OPINIÓN

López Obrador y su estrategia contra la corrupción

Podría ganar el candidato más repudiado. El modelo idealista vs la corrupción. El realista.

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Marzo 14, 2018

La peculiaridad de esta elección presidencial está en que muy probablemente ganará la elección el candidato con mayor rechazo. Si hacemos caso a las encuestas, por ahora las encabeza por un margen amplio López Obrador. Las mismas encuestas muestran que es quien tiene mayor rechazo entre los ciudadanos. Tendremos una situación curiosa: será presidente el candidato más repudiado.

Un ejercicio intelectual importante es tratar de comprender tanto las razones del apoyo como del rechazo al candidato de MORENA. Un avance al respecto es el libro de José Antonio Crespo 2018: ¿AMLO presidente? Recupero aquí sólo uno de los muchos temas tratados en este interesante libro: las propuestas de combate a la corrupción.

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Crespo distingue dos estrategias en las propuestas que Andrés Manuel ha presentado. La primera es la predominante, tanto en sus libros como en sus declaraciones y entrevistas: lo que el autor denomina el “modelo platónico”. La segunda la califica como “realista”, y está esbozada solo en una de las obras de AMLO.

La idea del rey platónico consiste en que, si el presidente es honrado, lo será el resto de la clase política. Crespo la critica por varias razones. Primero porque ningún país ha acabado así con la corrupción. En donde se ha logrado terminar o disminuir significativamente con ese problema no ha sido porque llega una persona honesta al máximo cargo político, sino porque se ha logrado instaurar un sistema de leyes, aplicadas con las sanciones pertinentes, que desestimula de manera significativa las conductas corruptas.

Algo que está en el centro del pensamiento liberal (liberalismo político, no confundir con el económico). El autor del libro cita John Stuart Mill, clásico liberal, que con realismo plantea que en todo gobierno representativo está el riesgo de corrupción, de que los representantes actúan en favor de sus intereses particulares. Para evitar ese riesgo deben diseñarse instituciones. Es lo que ha funcionado en todos los sistemas que han logrado reducir las prácticas corruptas.

Otra crítica tiene que ver con la realidad de algunos colaboradores de López Obrador. Cuando fue jefe de gobierno de la Ciudad de México, la idea del rey platónico no funcionó. Funcionarios del primer círculo del jefe de gobierno acabaron en la cárcel por sus prácticas corruptas (René Bejarano y Gustavo Ponce). Crespo no menciona a Carlos Ímaz, que no acabó en la cárcel, pero sí con su carrera política. Es muy probable que Andrés Manuel no haya incurrido personalmente en actos de corrupción cuando fue jefe de gobierno (de lo contrario sus enemigos ya lo habrían denunciado). Pero en los hechos su teoría de que si el principal político es honesto sus subordinados también lo serán, resultó falsa cuando gobernó la ciudad de México.

Menciona también los casos de Eva Cadena y de la excandidata a gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, que también cometieron irregularidades probadas y reconocidas. La principal estrategia, la del gobernante honrado que por serlo acaba con la corrupción (el “modelo platónico”), parece alejada de la realidad.

La segunda estrategia, basada en un diseño adecuado de leyes e instituciones y en su aplicación, es más viable. Pero es una estrategia de mediano plazo, señala Crespo, acertadamente. No se logrará con el solo hecho de que MORENA gane la presidencia.

¿Qué relación hay entre estas propuestas de AMLO y el hecho de que su candidatura divida al país? Los simpatizantes de este candidato (que no son un grupo homogéneo) pueden creer, en diversos grados, que su estrategia anticorrupción funcionará. Los grados van desde la fe total, hasta la idea de que, si bien no se cumplirá todo lo que el tabasqueño promete, sí es el que combatirá la corrupción con más éxito.

Quienes rechazan a López Obrador (que tampoco son un grupo homogéneo) seguramente ven en sus propuestas contra la corrupción mera demagogia. Medios que no tienen un vínculo congruente con el fin buscado. De acuerdo a los antilopezobradoristas, el gobierno de MORENA llevará a la decepción, en el mejor de los casos, o al desastre, en el peor, concluye Crespo.

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