“No somos una pequeña energía marginal que se suma a la de los demás actores; podemos ser, si nuestro saber especializado va unido a un compromiso, una gran energía capaz de dinamizar a todos. Por ello somos en el panorama nacional una semilla de esa esperanza que hoy nos urge reconstruir”.
Pablo Latapí Sarre. ¿Es posible recuperar la esperanza? p. 294 (Ver aquí).
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Como afirma Pablo Latapí Sarre en esta conferencia de hace diez años que se ha vuelto un referente para quienes analizan la investigación educativa en nuestro país, los investigadores educativos podemos ser una gran energía capaz de dinamizar a todos los actores sociales involucrados en la transformación del país desde la tarea de formar a las nuevas generaciones: el gobierno federal, los funcionarios de la SEP y de las secretarías de educación estatales, los legisladores, los maestros, el sindicato, los padres de familia, los medios de comunicación y los ciudadanos.
Para apuntar hacia esta meta, el Dr. Latapí plantea una condición fundamental que es lograr la articulación entre el saber especializado y el compromiso. Si el conjunto de quienes nos dedicamos a la tarea de construir conocimiento sobre el hecho educativo trabajamos para unir todo el saber especializado que se genera de la tarea investigativa con un compromiso ético y social firme y sostenido, podemos convertirnos en una semilla de esperanza, de esa esperanza que hoy –más urgentemente aún que en el 2007 en que se dictó esta conferencia- necesitamos reconstruir.
El texto del que tomo la cita corresponde a la conferencia magistral de clausura del IX Congreso Nacional de Investigación Educativa realizado en Mérida, Yucatán, a principios de noviembre, hace una década.
A partir de ese congreso se han realizado cuatro más, en las ciudades de Veracruz, México, Guanajuato y Chihuahua en los que se han reunido alrededor de tres mil profesionales que realizan investigación educativa en diferentes instituciones de todo el país.
El próximo martes 21 de noviembre, teniendo como sede la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se realizará la inauguración del decimocuarto congreso convocado por el Consejo Mexicano de Investigación Educativa (COMIE) bajo el título general de: “Aportes y desafíos de la investigación educativa para la transformación y la justicia social”, con la conferencia magistral del Dr. Pablo Gentili que será moderada por la Dra. Rosa María Torres, actual presidenta del COMIE.
Durante cuatro días se presentarán alrededor de dos mil ponencias agrupadas en diecisiete areas temáticas y se realizarán siete diálogos magistrales, treinta talleres y un buen número de presentaciones de libros que darán cuenta del estado de la producción de conocimiento en el ámbito educativo en los últimos dos años. En el marco de este congreso se realizará también la cuarta edición del Encuentro Nacional de Estudiantes de Posgrado en Educación (ENEPE) que es un foro en el que estudiantes de maestría y doctorado en Educación de instituciones nacionales de educación superior presentan sus avances de investigación ante sus pares y reciben retroalimentación de un grupo de expertos investigadores.
Se trata del espacio de investigación educativa más importante del país. Toda una celebración de la vitalidad del campo en la que se reúnen trabajos de aproximación al conocimiento del fenómeno educativo desde distintas y muy variadas perspectivas disciplinares, marcos teóricos y enfoques metodológicos.
En las memorias de cada uno de estos congresos se reúne una enorme riqueza de conocimientos que deberían permear las políticas públicas y las prácticas educativas y de organización escolar para contribuir a mejorar la calidad y la pertinencia de la formación de los ciudadanos que requiere México para enfrentar y resolver los múltiples desafíos que caracterizan a esta sociedad desigual, injusta, excluyente y violenta en la que nos ha tocado vivir.
Desafortunadamente esta riqueza aún no se ha reflejado suficientemente en la transformación del sistema educativo y de la sociedad. Tal vez los investigadores no hemos logrado unir suficientemente el saber especializado con el compromiso que marcaba Latapí como indispensable para generar esa energía transformadora. Tal vez no se han encontrado los mecanismos para difundir y aplicar de modo eficiente y pertinente los conocimientos que produce la investigación. Tal vez el gobierno y la sociedad no han tenido la apertura y la disposición para nutrirse del conocimiento especializado sobre la educación con el fin de mejorar la realidad de nuestras escuelas y universidades.
El título de este decimocuarto congreso refleja la voluntad de la comunidad de investigadores del país para analizar de manera seria y rigurosa las aportaciones realizadas pero también los enormes desafíos que enfrenta la investigación educativa que sigue, afortunadamente, empeñada en orientarse hacia la transformación de la sociedad y la construcción de un país más justo.
Los investigadores educativos siguen siendo hoy en nuestra patria una semilla de esperanza. Ojalá este congreso sirva para avanzar en el proceso de convertirnos en esa energía capaz de dinamizar a todos los actores sociales. Ojalá que como deseaba Latapí, cumplamos con lo que nos toca para ser los investigadores que México necesita ahora: “investigadores comprometidos, también con nuestros sentimientos, porque sabemos que a la educación sólo se la aborda adecuadamente pensando con el corazón…”