Se necesita valor para decir lo que se piensa, para participar en marchas o huelgas, bailar sin sentir pena, gritar en un partido de futbol, para llorar en un funeral, para cantar en un concierto, para hablar en público… ¿Valor? No, no es valor, en realidad lo que facilita llevar a cabo estas acciones es el anonimato, pasar desapercibido, ser parte de una multitud que permita ocultar la identidad, sentirse en el mismo contexto; incluso los intereses de otras personas facilita la aceptación de lo que se quiere ya que podría reflejarse como muestra de aprobación.
El hecho de ocultarse ante un grupo de personas, proporciona seguridad, de otra manera no podría demostrarse lo que se pretende, en ejemplo de esto son las campañas políticas (ya sea a favor o en contra), las personas tienen temor de aceptar sus ideales pero sobre todo de demostrarlos y correr el riesgo de estar equivocados, es más fácil deshacerse de esta responsabilidad y culpar a los demás, o bien, justificar los hechos.
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Este fenómeno refleja la falta de capacidad para sustentar lo que se quiere y defender la opinión, ese sería el verdadero valor que se necesita para salir del anonimato, la imitación favorece cuando es el medio que permite expresar lo que se piensa pero no cuando ésta te absorbe y entonces se adoptan ideas con las que no comulgas, aunque muchas personas la usan como el medio para expresar lo que se siente o lo que le gusta.
No es represión lo que se promueve en la sociedad, solo es manipulación por falta de expresión, proponer ideas no es suficiente cuando no son sustentadas, se trata de que se actúe en contraste con lo que se cree, que a las palabras se les agregue acción (congruencia), que se demuestre pasión y que se exprese lo que se pretende sin esperar que alguien más se sume, o bien, tratando de convencer de que hay razón en lo que se piensa.
Permanecer en el anonimato es muestra de indecisión, existen frases, propuestas o teorías que son excelentes pero no se conoce su origen y esto devalúa su contenido; emocionalmente y con frecuencia las personas tratan de ocultar lo que sienten, no lloran, no gritan, no se emocionan, no cantan, no aplauden, no bailan si alguien más no lo hace, viven a la expectativa de los demás para dar crédito y poder demostrar lo que sienten; socialmente se contribuye poco porque si “el otro no lo hace” ¿yo porque? Cuando conviene puede ser una sociedad unida (sobre todo cuando hay un beneficio de por medio) y cuando no cada quien protege sus intereses, en fin, la cultura se forma constantemente, y esta tendría que ser bajo la consciencia de mejorar, o sea que no podemos culpar a nuestra cultura de la forma en la que actuamos, lo que vale la pena se enfrenta, se defiende, se presume, se evidencía, entonces ¿merece la pena actuar por decisión y no por contagio?
Seamos líderes de nuestro pensamiento, renovemos las ideas, proyectemos nuestros logros, empoderémonos de las decisiones que se toman y de los resultados que se le atribuyen, dejemos de ser eco de los demás, actuemos con firmeza.