La realidad escolar

Viernes, Febrero 19, 2021 - 12:47

La educación a distancia hizo vulnerable al estudiante, al invadir su privacidad

Licenciada en Psicología Social UAT. De 2011 a la actualidad se ocupa en la labor docente en distintos niveles educativos, debido a esta trayectoria estudio la maestría en Pedagogía en la UPAEP

Durante los últimos meses el tema de la educación se ha enfocado en los estudiantes y en el nivel de desempeño de ellos, por otra parte gran peso recae en las familias, en su modo de organización para la realización de actividades y tareas, se han evidenciado situaciones económicas y carencias materiales e incluso cuestiones personales que nada tienen que ver con el proceso educativo, es decir, se ha invadido más de la cuenta y este es un factor que vuelve vulnerable al estudiante ya que genera incomodidad el hecho de que haya invasión en su privacidad.

Otros protagonistas de la educación sin duda son los docentes, ya que también para ellos ha sido un proceso de adaptación en esta nueva modalidad, se evidencia que esta labor no es exclusiva de un horario escolar o de abordar ciertos temas, al contrario, también ha sido notorio que en su desempeño se han incluido practicas distintas, porque evidentemente no todas las escuelas estaban preparadas para trabajar a distancia.

Para estos tres personajes, que son estudiantes, padres y docentes es un cambio completo ya que muchos están esforzándose por hacer lo mejor posible, pero aun así el resultado no es satisfactorio, los padres de familia no pueden abandonar completamente sus actividades laborales para atender a sus hijos, para muchos estudiantes el uso de la tecnología no es una herramienta que dominen, además se suma que el acceso a internet también ha presentado fallas en cualquier contexto y los docentes han sido alineados por los centros educativos a los que pertenecen a pesar de las propuestas que ellos tienen (al ser el contacto directo con el estudiante).

Ahora enfoquémonos al escenario, las instituciones, se dividen en el sector público y privado, el sistema público ha hecho lo que considera pertinente sin medir niveles de efectividad, recibiendo más estudiantes que han abandonado la idea de seguir pagando una educación privada, con exceso de estudiantes, condiciones limitadas o vulnerables y como en todo, trabajando con personas que no se rinden antes esta situación. Por otra parte, escuelas privadas dirigidas por personas que poco se interesan en el bienestar de los estudiantes, concentrados en seguir acaparando un número de estudiantes, reduciendo costos para los recursos institucionales (personales o materiales), disminuyendo la calidad educativa, recortando programas de trabajo y sin empatía para la realidad que se vive, pues sólo se tiene en la mira el beneficio económico, sin proporcionar recursos que faciliten el aprendizaje y que por estar trabajando en una plataforma dan por hecho que no hay nada más que hacer, incluyendo el nivel de satisfacción de los estudiantes, con promociones que lo único que ofrecen es no cobrar recargos más que generar becas.

En fin, este es un panorama más amplio que refleja cómo se vive la educación, contemplando que el rezago educativo que se augura para próximas generaciones no condiciona las capacidades cognitivas ni restringe las habilidades de los estudiantes.


Encuesta