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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

La oportunidad del modelo educativo

El Sistema Profesional Docenta era uno de los ejes de la reforma educativa desde 2014

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Agosto 8, 2016

“La oportunidad se presenta tarde y se marcha pronto”.

Siro.

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Me da gusto reiniciar la comunicación con los lectores de este espacio en este segundo período del año, a un par de semanas de empezar un nuevo ciclo académico en el sistema educativo nacional.

El tema casi obligado para retomar estas reflexiones sobre la realidad educativa de nuestro país es el del nuevo modelo educativo (ME) presentado recientemente por la Secretaría de Educación Pública (SEP) a nivel federal para ser sometido a consulta por los diversos actores del sistema educativo y la sociedad civil en general en un plazo que vence a fines del mes de septiembre.

Considero que un ángulo importante para empezar a analizar el ME es el de la oportunidad, vista esta en los dos sentidos que implica el significado de este concepto.

Se dice que algo se dice o se hace con oportunidad cuando ocurre en el momento o en las circunstancias más adecuadas, cuando responde a una necesidad sentida. De este modo podemos analizar qué tan oportuno es el ME que ahora se somete a consulta, con qué nivel de oportunidad se llevó a cabo su presentación.

En primer lugar es necesario recordar que ya hubo una primera consulta sobre los elementos que el ME debería contener. Esta consulta inicial se realizó el inicio del 2014, poco después de aprobadas las modificaciones constitucionales y las leyes reglamentarias que norman la reforma educativa. Esta consulta fue convocada por el anterior Secretario de Educación Pública, el Lic. Emilio Chuayffet. Para su concreción se realizaron foros en varias entidades de la república en los que se presentaron propuestas y reflexiones que se dijo serían sistematizadas por una comisión de académicos de prestigio nombrados especialmente para esa tarea.

De manera que pasaron alrededor de dos años y medio entre esa consulta y la presentación de los tres documentos en los que se plasma el ME: Los fines de la Educación en el Siglo XXI, El Modelo Educativo 2016 y la Propuesta curricular.

Durante estos tres años se fue manifestando una fuerte y creciente crítica a la reforma que señalaba –con buena parte de razón- que se trataba solamente de una reforma laboral y que hacían falta planteamientos pedagógicos y propuestas curriculares para hablar de una auténtica reforma educativa.

En varias ocasiones señalé en este mismo espacio la urgencia de que la SEP concretara la consulta y las ideas expresadas en los foros nacionales y diera a conocer el modelo educativo precisamente para enviar señales de que la reforma educativa realmente iba a llegar hasta las últimas consecuencias y que la creación del Sistema Profesional Docente, la autonomía constitucional otorgada el INEE, la evaluación docente y los procesos que devolvían la rectoría del sistema educativo al Estado eran solamente las bases estructurales para generar las condiciones de éxito de una verdadera reforma en lo pedagógico y lo curricular que partiera del planteamiento de las finalidades de la educación al responder a la pregunta fundamental acerca del país que queremos construir.

Además de la crítica creciente de los opositores a la reforma acerca de su carácter meramente laboral y de la total ausencia de los aspectos pedagógicos, el conflicto con la CNTE y otros grupos anti-reforma escaló en los últimos meses debido a los trágicos y condenables hechos ocurridos en Nochixtlán, Oaxaca donde hubo varios muertos que hasta ahora no se ha sabido, a partir de una investigación seria y creíble, cómo, por qué y por quién fueron asesinados.

Es en este escenario nacional en el que la tensión y la oposición a la reforma están en su nivel más alto, que se presenta ante la opinión pública el ME. Desde mi punto de vista, esto significa una absoluta falta de oportunidad. El nuevo ME se presenta como una respuesta muy tardía a los reclamos por la falta de elementos pedagógicos en la reforma educativa y en esto no se diferencia de muchas otras acciones que han caracterizado al actual gobierno federal que ha sido una y otra vez criticado por su total insensibilidad a lo que en inglés se llama el “timing”, que es precisamente el sentido de oportunidad para reaccionar.

Sin embargo, visto desde el otro significado del término oportunidad, creo que el ME presentado y la consulta convocada en torno a él implican una excelente y muy valiosa oportunidad para construir participativamente una base documental que modifique de manera profunda el qué, los cómos y sobre todo que clarifique el para qué del proceso educativo en nuestro país, contribuyendo a la construcción de significados comunes que puedan enfocar los esfuerzos formativos en un mismo sentido.

A pesar de ser un documento demasiado breve y escueto, Los fines de la Educación en el siglo XXI marca un hecho sin precedente en la educación nacional porque intenta plantear por primera vez las finalidades de la educación nacional. ¿Qué país queremos construir y qué mexicanos queremos (o requerimos) formar para lograrlo? El planteamiento de respuesta a estas preguntas es fundamental para orientar los esfuerzos educativos y no debemos perder la oportunidad de contribuir a enriquecer y profundizar estas respuestas.

De la misma forma, El Modelo Educativo 2016 y la Propuesta Curricular constituyen dos elementos fundamentales para completar la reforma educativa en sus elementos pedagógicos, didácticos y de participación social y gestión institucional. Ya habrá oportunidad en espacios posteriores de analizar algunos de los elementos planteados en estos tres documentos, pero ojalá los mexicanos no desperdiciemos la oportunidad de aportar elementos para la mejora de este nuevo modelo educativo nacional.

La falta de oportunidad en el momento de presentación del ME ha suscitado reacciones de descalificación y oposición radical a la propuesta. Ojalá que esta falta de oportunidad no nos haga desperdiciar la oportunidad de construir un modelo educativo sólido y pertinente que nos lleve hacia delante en la reforma educativa que el país requiere con urgencia y que está ahora en un momento crítico de posible regresión por presiones políticas.

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