La escena no tuvo pierde dicen quienes fueron testigos en el salón de plenos de San Lázaro.
Eran las primeras sesiones tras la instalación de la LXIII Legislatura a la que llegaban por primera vez unos y repetían otros legisladores, como es el caso del yucateco José Carlos Ramírez Marín, un experimentado parlamentario que milita en el PRI.
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Representante de su partido ante el Consejo General del Instituto Nacional Electoral y duro negociador desde su trinchera, fue abordado por un novel diputado poblano, impecablemente vestido y de corbata azul, contaron al reportero allá muy cerca del edificio de lo que antes fue el patio maniobras de ferrocarriles.
Era Juan Pablo Piña Kurczyn, hijo del ex gobernador priista Mariano Piña Olaya, y además decidido colaborador de Rafael Moreno Valle desde que éste había acariciado la idea de buscar la candidatura por el Partido Acción Nacional, cuando grupos priistas locales no lo habían dejado pasar para ser candidato.
El diálogo que siguió fue registrado por varios diputados. Afable dijo el panista por Teziutlán al priista de Yucatán de la intención de establecer acuerdos parlamentarios previos, antes de llevar a comisiones o al pleno, temas relacionados con el inquilino de Casa Puebla.
Dicho de otra manera, Piña Kurczyn llevaba la instrucción de cabildear con quien representa al sector más duro del priismo en San Lázaro para evitar que la tribuna se convirtiera en un espacio de escarnio o linchamiento político para el mandatario poblano que enfrenta un desgaste notable en círculos de poder en el DF.
Ramírez Marín que le había prestado atención desde que el joven diputado se presentó con una pregunta a manera de inicio de esa breve conversación: ¿No sé si me recuerda, fui secretario particular de la licenciada Beatriz Paredes? Dicen que le dijo siempre sonriente.
La respuesta habría dejado frío al fugaz interlocutor: “Si te recuerdo, eras el recadero de Beatriz y ahora veo que sigues en lo mismo”.
Inmediatamente después pidió llevar un mensaje de regreso hasta la casona de los Fuertes de Loreto y Guadalupe, que por su contenido resulta impropio de este espacio.
Ese episodio marcará las relaciones entre los grupos parlamentarios en San Lázaro, la otra trinchera desde donde se va a pelar el poder público en 12 estados de la República en 2016.
Puebla tiene especial significado por la sola condición de que un precandidato presidencial panista despacha desde Casa Puebla y que tiene particular interés por dejar a su sucesor para continuar con el proyecto trazado.
Twitter: @FerMaldonadoMX