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Medio Ambiente
Ante la tala de árboles por la construcción del cablebús en Puebla pidieron no enfocarse sólo en cuántos árboles se plantarán
Árboles cortados en el Parque Juárez de Puebla
Foto: Gran Angular
La construcción de las cuatro líneas del cablebús en Puebla provoca cuestionamientos por el derribo y trasplante de árboles en zonas urbanas, y aunque puede realizarse dentro del marco legal, especialistas advierten que mover ejemplares de gran tamaño es limitado y que las medidas de mitigación requieren planeación científica.
En entrevista para e-consulta, el arborista Orlando Larios, integrante del proyecto Arborismo Ciudadano, y Antonio Ferrer, especialista en Diseño Urbano y líder de la iniciativa Árboles Patrimoniales de Puebla, expresaron su preocupación por la forma en que se plantea retirar árboles en espacios como el Parque Juárez.
Larios explicó que trasplantar árboles de más de 10 metros de altura implica una logística especializada, maquinaria pesada y meses de preparación.
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“Es interesante porque al final esos árboles ya tienen años ahí creciendo y desarrollándose y poder trasplantar un árbol de esas magnitudes es técnicamente poco viable siempre”, señaló.
El especialista detalló que un ejemplar debe prepararse al menos seis meses antes del movimiento, con tratamientos nutricionales y cortes controlados y durante el traslado, el árbol puede perder entre 50 y 70 por ciento de su sistema radicular, lo que le genera un estrés severo.
“Al final cuando mueves un árbol, pues lo sometes a un estrés grandísimo”, advirtió.
Además, subrayó que el sitio de reubicación también debe acondicionarse con suelos de características similares y un programa de seguimiento que incluya fertilización y monitoreo constante, pues sin estos cuidados, la probabilidad de supervivencia disminuye.
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Otro de los puntos señalados por Larios es la carencia de personal capacitado en manejo de arbolado urbano en los gobiernos municipales y estatal.
Recordó que desde hace más de un año existe una ley que exija contar con especialistas, pero cuestionó si realmente se dispone de arboristas enfocados en entornos urbanos.
“Desde hace 1 año se publicó una Ley de Arbolado y Áreas Verdes Urbanas, donde se requiere que los municipios tengan personal capacitado, en el manejo de arbolado. Los ayuntamientos y el estado no se han dado a la tarea de contratar ese talento humano en Puebla”, explicó.
A estas preocupaciones se sumó Antonio Ferrer, especialista en diseño urbano quien consideró que la principal inquietud viene en la falta de claridad con la que se presentan los proyectos.
“En general nos resulta un poco confuso y desalentador la forma en que se han venido tomando decisiones en la administración. Sabemos que siempre existen proyectos que tienen impacto en el entorno, en el ambiente, sin embargo, en este caso la incertidumbre deriva de la falta de claridad con la que se realizan las obras”, expresó.
Señaló que aunque las obras públicas suelen generar impactos ambientales inevitables, la ciudadanía desconoce los estudios técnicos que las sustentan. Como ejemplo, mencionó este proyecto cuya información fue reservada por cinco años.
Ferrer mencionó antecedentes recientes, como modificaciones a normativas de arbolado y proyectos en espacios verdes donde la información es limitada.
“Como sociedad nos gustaría tener claridad sobre la seriedad con la cual se están afrontando los problemas y el rigor científico en la toma de decisiones, y eso no lo estamos viendo”, afirmó.
Ambos especialistas coincidieron en que los planes de reforestación anunciados como medidas de compensación no siempre garantizan resultados efectivos.
Larios recomendó priorizar especies nativas y árboles de mayor tamaño y calidad, en lugar de enfocarse únicamente en la cantidad de ejemplares plantados y Ferrer advirtió que las campañas masivas de plantación suelen carecer de seguimiento.
“Se anuncian cifras muy altas, pero no sabemos dónde se plantan, cuál es el porcentaje de supervivencia ni si las técnicas fueron las adecuadas”, señaló.
La pérdida de arbolado urbano afecta la regulación de la temperatura, la captura de dióxido de carbono y la eliminación de hábitat para fauna.
Ferrer destacó que, en una ciudad con déficit de áreas verdes y temperaturas en aumento, la eliminación de árboles puede intensificar el efecto de isla de calor.
Finalmente, Larios llamó a fortalecer los mecanismos de seguimiento y la comunicación gubernamental.
“Creo que la comunicación del gobierno, tanto estatal como municipal, debe ser clara y precisa en este tipo de temas. Porque si no porque pasa lo que está pasando, no nos dicen las cosas a medias y generan más dudas que respuestas” declaró.
Concluyó, al insistir en la necesidad de que las autoridades cumplan con criterios técnicos y legales en la gestión del arbolado urbano. (MCJ)