Xalapa, Ver.- Francisco Javier Tirado Márquez siempre presumió su raíz veracruzana, su pasión por el futbol y, sobre todo, una alegre cercanía con sus amigos, por igual en el aula, en la cancha o en el servicio social.

A finales de 2018, el joven pasante de Medicina de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) cursó un semestre de internado médico en Bogotá. Durante esa instancia de movilidad conoció a dos colegas colombianos, Ximena Quijano y José Antonio Parada, quienes en 2020 se reencontraron con Javier en Puebla, ahora ellos de visita en la Universidad Popular Autónoma del estado de Puebla (UPAEP).

El domingo 23 de febrero, “Javi”, como lo recuerdan sus amigos, invitó a Ximena y a José Antonio al carnaval de Huejotzingo, uno de los más coloridos y cercanos a la entidad poblana, donde además residían. Los tres pidieron un Uber, pero 24 horas más tarde, sus cadáveres y el del conductor aparecieron en un paraje próximo a Santa Ana Xalmimilulco. Todos presentaban impactos de bala y marcas de violencia. 

Por el crimen, todavía en investigación, la Fiscalía General del Estado de Puebla confirmó la detención de tres personas involucradas en el hecho, además del aseguramiento de dos vehículos, entre ellos, el Chevrolet Beat, placas TPP-146A, usado como Uber.

Al momento, no existe una clara versión del móvil del crimen. Medios de comunicación vincularon a uno de los cuatro jóvenes con una riña ocurrida en el Carnaval de Huejotzingo esa noche; aunque el Secretario de Gobierno, David Méndez Márquez, adjudicó a bandas dedicadas al robo de vehículos los cuatro asesinatos.

Mientras se esclarece el crimen, el cuerpo de “Javi”, arribó este martes a Xalapa para ser velado en la funeraria Bosques del Recuerdo. Este miércoles sus restos serán enterrados en el panteón del mismo nombre a las 4 de la tarde, según confirmaron sus propios familiares.

"EL ETERNO"

Salvador, un amigo cercano a Javier, recuerda sobre todo su alegría. Poco después de darse a conocer la noticia del crimen de los tres universitarios, el joven médico publicó una foto de “Javi” vestido con el jersey del equipo de futbol rápido donde ambos jugaron: el Asclepios F.C.

En Facebook, Salvador le dedica a su amigo el siguiente post:

"El eterno #4. Así te voy a recordar: ¡siempre grande, siempre inflexible, siempre fuerte! Me da rabia la manera en que te arrebataron todo, pero yo voy a defender tus ideales hasta el final de mis días".

Y concluye con un epílogo: "Te veo en la reta, crack". En la imagen, Javier porta el dorsal número 4, bajo su apellido "Márquez".

En entrevista con E-Consulta Veracruz, Salvador recuerda a Javier Márquez como una persona alegre, carismática, culta y conocedor de cualquier tema de conversación.

"Era prácticamente imposible no llevarse bien con él".

Ambos realizaron un semestre de internado médico en Bogotá, como parte de los programas de movilidad estudiantil de la BUAP.

Actualmente, agregó, Francisco Javier prestaba su servicio social en una clínica de Izúcar de Matamoros, sitio a donde arribó en enero pasado para continuar con sus trámites de pasantía de Médico Cirujano y a futuro, completar la especialidad en Pediatría.

"(Javier fue) una persona muy culta con la que podías hablar de cualquier tema, yo fui su amigo desde el inicio, de la carrera en agosto del 2013".

Con el dorsal 4, Javier jugó al lado de Salvador y de varios amigos en Asclepios F.C. solo por convivir, pero al final ganaron la mayoría de los torneos organizados entre los estudiantes de la Facultad de Medicina.

Javier y Salvador finalizaron el 29 de junio de 2019 seis meses de estancia en Colombia, tras partir a finales de 2018, y desde el aeropuerto El Dorado de Bogotá, publicaron sus sentimientos antes de volar a México.

"Hoy es un día triste, hace 6 meses estábamos en este mismo lugar, una situación muy distinta, llegábamos dos mexicanos todos mecos, pero con muchas ganas de disfrutarlo. Ahora, se van dos mexicanos que han disfrutado mucho, se van hechos unos verdaderos médicos", expresó Javier.

LAS CONDOLENCIAS

Días después de su muerte, el perfil en Facebook de Javier Tirado reúne diversas expresiones de repudio contra el crimen del xalapeño radicado en Puebla.

Es el caso de Ivonne, quien publicó tres fotos con Javier, a quien lo describe con el sobrenombre de "mi bebé".

"No puedo más, no puedo con esto, gracias por cuidar tanto de mí, sé que lo seguirás haciendo desde arriba, por amarme como nadie va amarme, por enseñarme el cariño más puro y sincero, gracias por ser mi familia, por darme techo, por darme comida y mucho calorcito, gracias, no me cansaré de decir que eres de los hombres de mi vida", refiere su post.

Este martes, con la etiqueta "Ni una bata menos", estudiantes de universidades y compañeros de la carrera de Medicina de Francisco Javier Tirado marcharon en Puebla para repudiar el crimen.

Es el caso del estudiante de la Benemérita Kevin González, quien demandó justicia para Javier y los otros tres jóvenes.

En entrevista Kevin, también veracruzano y compañero de cuarto de Javier, relató que el médico xalapeño tenía las aspiraciones de "servir a este país".

"Este país que se está pudriendo y miren lo que nos hacen, no es posible que todos los días salgamos con el miedo de no regresar a nuestra casa, mi amigo no le estaba haciendo daño a nadie, estaba haciendo su servicio social, qué no tenemos derecho a distraernos, a viajar en un Uber, a salir a la calle sin miedo", cuestionó en un video que se hizo viral.

Lo cierto es que tanto en Colombia como en México llueven reclamos de justicia para José Antonio y Ximena.

En el caso de Antonio, alumno de Unisanitas en Colombia, institución donde participó en un convenio para un internado.

"Mi sobrino ya estaba terminando su internado en la ciudad de Puebla. Era muy juicioso y le gustaba lo que hacía", dijo Walter Serpa Bernal, tío de José Antonio por el lado materno.

"Mi sobrino era un joven sano sin ningún tipo de problemas. Tenemos miedo de que le monten una historia falsa" apuntó el tío de Antonio.

En cuanto a Ximena, la joven arribó a México para concluir un internado en medicina en la UPAEP.

La chica, estudiante de Unisanitas, luchó contra el cáncer y a los 10 años ganó la batalla.

"Esto no puede quedar impune. Las autoridades mexicanas tienen que darnos una respuesta. Que nos digan qué pasó y que cojan esos delincuentes y que los acaben. Ay no" dijo el padre de Ximena, Jorge Quijano.

“Es muy triste que después de haber superado la leucemia llegaran unos canallas y le quitaron la vida. Ximena vino a México a salvar vidas”, finalizó.