“Habla de caricias. Mi mujer me acaricia. Lo suyo era masturbación; me tocaba como un salvaje. Me daba vuelta para frotarse sobre mí", acusó una de las víctimas de Bernard Preynat, el excura francés acusado por abusar sexualmente de al menos 5 niños por semana durante dos décadas.

Este miércoles se realizó una audiencia en el Tribunal correccional de Lyon, Francia, donde Stéphane Hoarau declaró algunos de los abusos que sufrió por parte del hombre.

Hoarau relató que muchos de los abusos cometidos por Preynat sucedieron en el mismo cuarto, sólo bastaba con que llamara a los menores a la habitación bajo el pretexto de que lo ayudaran con alguna cosa. El mismo Hoarau recordó haberse cruzado con un niño pequeño que huía de la habitación donde se encontraba Preynat.

“Ralmente tuve la impresión que lo había sometido a lo mismo <que a mí>.

No nací con una estrella de la suerte”, señaló luego de contar que su trágica historia comenzó antes de los 4 años, edad en la que fue entregado en adopción a una nueva familia tras haber sido víctima de violación en su núcleo familiar primario.

Tras su llegada a esa “nueva oportunidad”, Stéphane fue inscrito al grupo de los scouts de Preynat con el fin de “reorientarlo”, pero nadie imaginó que sólo cosecharía nuevas y repetidas agresiones sexuales.

Para abril del 2016 decidió poner fin a su silencio y presentó una demanda por los largos años de tormento que sufrió por el entonces sacerdote. Sin embargo, su calvario no terminó ahí, ya que después de los scouts se sometió a una búsqueda interminable de nuevas familias, estancias en albergues hasta que a los 18 años fue echado a la calle. Luego se casó.

“Tengo hijos, pero me cuesta tocarlos", reconoció, además de atribuir esta dificultad al trauma sufrido en su infancia.

 

Tenía miedo de convertirme en agresor

Otro de los testimonios recogidos fue el de Stéphane Sylvestre, quien relató que sufre de “flashes” horribles cuando intenta cambiar los pañales a sus gemelos.

“A veces, cuando tengo que cambiarlos, me vuelven esas visiones. Los miedos regresan", dijo Sylvestre, quien presentó una denuncia en 2015.

“Aunque cambiar los pañales a un niño está muy lejos de las caricias en el sexo […] tenía miedo de convertirme yo mismo en un agresor”.

La suerte de este hombre jugó un poco más a favor que la del primer relato, puesto que al comentarle a sus papás que un hombre metió la mano debajo de su short, ellos le creyeron, por lo que pudo abandonar los scouts: “me creyeron de inmediato y eso me ayudó mucho”, aseguró.

Por su parte, Preynat lamentó haber “provocado desdicha” a las víctimas desde el comienzo del juicio. Luego reconoció parcialmente los hechos y pidió perdón.

Se constituyeron diez partes civiles en el juicio y 35 víctimas fueron escuchadas, aunque varios de los hechos han prescrito.

Foto: Twitter