La madre de Jorge Ramírez Hernández, quien fue levantado en junio de 2019 en Huejotzingo, pasará la primera navidad sin saber dónde está su hijo, al igual que otras 58 familias poblanas.

María Juliana Hernández Morales llegó al Zócalo de Puebla con la fotografía de su hijo para colocarla en el “Árbol de la Esperanza”, que reúne a todos los desaparecidos del Colectivo Voz de los Desaparecidos en Puebla, con la intención de visibilizar cada uno de los casos y exigir justicia a las autoridades.

Ahí, sentada en una banca junto a su esposo, Juliana relata que Jorge, el segundo de sus tres hijos, fue levantado por sujetos encapuchados mientras trabajaba en un establecimiento dedicado a la venta de “chatarra” y desde entonces siguen preguntándose dónde estará.

“Nos reuníamos todos en una pequeña cena y este año será sin él, pero tenemos la esperanza de que regresará”, responde Juliana con la voz entrecortada.

Pero ella no es la única que se pregunta cada día dónde estará Jorge. Con una mano en el rostro Juliana seca sus lágrimas y recuerda lo que dice su nieta la más pequeña: “Mi nieta me dice cuándo regresará mi papá… y qué le digo…”

Las autoridades no hacen nada, cómo no es su familia. . .

Después de una pausa, Juliana retoma el aliento y dice que, desde hace seis meses, tanto la Fiscalía General del Estado (FGE) y autoridades locales no les dan respuesta.

“La FGE nos da vueltas y vueltas y dicen que trabajan… se hacen que escriben en un escritorio, pero no trabajan”, reprocha Juliana ante el nulo trabajo de las autoridades por buscar.

Ella retoma el caso que ocurrió el 19 de julio del 2019, cuando Luis Fernando N, delegado de la SGG en Huejotzingo, fue localizado después de 48 horas de ser privado de su libertad.

“Primero fue lo de mi hijo y luego fue lo del delegado, pero como mi hijo no es importante, las autoridades no hacen nada”dice Juliana con un tono de voz enérgica.

Sin embargo, el caso en la región no es único, tan sólo en el mismo mes que desapareció Jorge se tiene dos casos más, uno de ellos de una menor de 13 años.

Según los últimos datos recabados por el colectivo indican que en Puebla hay un promedio de seis desapariciones al día. Muchos de ellos son reclutados para el crimen organizado y participar en delitos como el secuestro, la trata de personas, la explotación laboral e incluso la venta de órganos.

Foto: e-consulta